Lianhua me deja en mi cama tras cambiarme la ropa que me habían puesto para la fiesta de mi segundo cumplea?os. Tras marcharse Lianhua, suspiro y comparo la fiesta que acabo de tener con la de mi primer cumplea?os. Ha sido mucho más peque?a y simple, con solo con mi madre, unas pocas mujeres con sus hijos, ninguno de los cuales eran mis hermanastros. Y por suerte, sin ningún rastro de mi padre.
Lo cual es normal considerando la debacle de mi fiesta anterior después del acto que monte. Todavía recuerdo la cara de mi padre, que rompió su habitual dignidad para poner una de total sorpresa. Al ver a mi padre en ese estado, todo el mundo agacho la cabeza mirando al suelo mientras estaban arrodillados, sin atreverse casi ni a respirar mientras Jiangjun Han Xin empezó a reírse. Tras un momento, mi padre me dejo en la sillita, para salir rápidamente de la sala seguido del Jiangjun Han Xin, que no dejo de seguir riéndose entre dientes mientras salía.
Tras irse mi padre, mi madre rápidamente se levantó, y diciendo a todos los presentes que yo estaba cansada y tenía que ir a descansar, en una más que clara excusa para terminar la fiesta, me recogió y rápidamente salió conmigo de la sala mientras Fei Yi Lingxi se quedaba atrás, supongo que para paliar el tumulto que vi empezar a montarse según salíamos.
Tras aquello, la gente en la casa estuvo nerviosa, como si en algún momento algún tipo de castigo celestial fuera a aparecer y librarse de todo el mundo. Incluso Lianhua dejo de sacarme al parque y mis pocas horas de entretenimiento desaparecieron.
Por fortuna, tras un par de semanas en las que nada paso, todo volvió a la normalidad. Y en este a?o, nunca he escuchado ninguna referencia a lo que paso aquel día. Es como si el Emperador nunca hubiera estado en aquella fiesta, o que la fiesta se hubiera realizado en algún momento, ya puestos. Está claro que entre todos han decidido instaurar una especie de ley del silencio.
Tras esos días, la vida volvió a su rutina e incluso mi padre volvió a su antigua rutina de visitarnos algunas noches. Por supuesto, no me olvide de seguir pronunciando algunas palabras. Ahora llamo a mi madre ‘mama’, a Lianhua ‘Runu’ y, tras varios meses diciendo palabras, ahora empiezo a decir frases cortas y en breve voy a empezar a buscar como hacer que me ense?en a pedir ir al ba?o, ya que no puedo ir por mí misma. Estoy cansada de pa?ales.
Y por fin he descubierto el famoso misterio sobre la piel perfecta y el soldado cargando la cama. Un día en el parque, apareció una ni?era para hablar con Lianhua y que cuidaba a una ni?a de unos ocho o nueve a?os que la semana anterior no tenía la piel perfecta, pero ahora de repente si la tenía.
Se pusieron a hablar entre ellas, y Lianhua felicito a la ni?era por el éxito de la ni?a y luego se pusieron a hablar de algo llamado cultivo. Por lo que pude entender, a tener la piel perfecta lo llamaban Templado de la piel, luego había algo llamado Templado de los músculos que te hacia más fuerte y por último mencionaron brevemente algo llamado Templado de los huesos y tendones, pero no se explayaron demasiado en ello.
Desde aquel día, intento repasar todas las conversaciones que oigo para ver si puedo sacar algo más claro sobre el asunto, pero para mí desgracia y a pesar de escuchar brevemente los términos de vez en cuando, siempre lo comentan como si todo el mundo supiera de que va el asunto. Y yo no tengo ni idea de que va el supuesto asunto, lo que hace que me den ganas de gritarles para que me lo expliquen, pero como no quiero que algún sacerdote intente hacerme un exorcismo, no tengo más remedio que morderme la lengua.
Mientras intento quedarme dormida, veo que Lianhua vuelve a entrar con algo entre las manos. Y lo que lleva en las manos me deja sin respiración, un objeto que en mi situación significa que mi futuro será más brillante y luminoso. Algo que ahora mismo es digno de mi adoración y respeto.
Un libro.
“Zhāohuán Wen, este es uno de sus regalos de cumplea?os. A esto se le llama libro”, me dice mientras se acerca se sienta en el borde de la cama. Yo, al ver el libro tan cerca, no puedo evitar extender las manos para intentar cogerlo, pero Lianhua lo aleja para que no pueda llegar mientras me dice. “Tranquila, Zhāohuán Wen, no puede cogerlo, pero seguro que le gusta cuando se lo lea.”
Lo abre de tal forma que pueda ver el contenido desde donde estoy y empieza a leerme la historia. La parte superior de las páginas está ocupada con unos dibujos claramente hechos a mano, pero de una calidad insuperable. La parte de abajo está llena de caracteres que no reconozco, pero claramente similares al chino mandarín.
Lianhua empieza a leerme mientras va se?alando en el dibujo a que se está refiriendo cuando habla. La historia tiene un regusto claramente mitológico de la antigua china, ya que cuenta la historia de un pájaro que nace en la monta?a y encuentra a un monje que le ense?a a hablar y luego va teniendo aventuras en las que se hace más fuerte hasta que abandona la monta?a.
Extra?amente, según me va leyendo el texto y se?alando los dibujos, voy aprendiendo los caracteres. De una forma anormalmente rápida, empiezo a comprender el texto y a poder leerlos por mí misma. Vale que los caracteres son muy parecidos al chino mandarín, incluso algunos de ellos podría incluso haberlos deducido por mi cuenta por la similitud con ellos, como si los dos idiomas partieran de algún idioma raíz tal como los idiomas latinos provienen del latín, pero incluso con ello mi aprendizaje es demasiado rápido.
Perpleja por el asunto, decido dejar el misterio a un lado hasta que pueda hacer algo para poder resolverlo y aprovechar el momento para aprender todo lo que pueda. Pero lo que sí puedo hacer ahora es crear la oportunidad para no volverme loca los próximo a?os por aburrimiento. Es el momento de que el mundo crea que soy un genio capaz de aprender a leer a una temprana edad. Si en mi viejo mundo ha ocurrido en algunas ocasiones, ?por qué no en este mundo lleno de cosas raras?
Lianhua termina de leerme el cuento y me pregunta “?Qué le ha parecido, Zhāohuán Wen. Le ha gustado?”
Yo aprovecho rápidamente y se?alo el dibujo de la última página del libro y digo “Pájaro.”
“Si, Zhāohuán Wen, es un pájaro”, me contesta Lianhua.
Se?alo el libro en general y digo “Libro.”
“Si, es un libro”, me contesta mientras cierra el libro y se levanta para irse.
“Otro libro”, le digo mientras la miro con lo que muchos llamarían ojos de cachorro.
“No, Zhāohuán Wen, ma?ana le leeré otro libro”, me contesta.
Rápidamente pongo mi cara de hacer pucheros y con una voz temblorosa vuelvo a decir “Otro libro.”
Lianhua me mira sorprendida, puesto que es la primera vez que hago una rabieta por nada. Aprovecho ahora que la desconcertado y le doy otro golpe mientras me pongo a llorar mientras sigo diciendo “Otro libro.”
Lianhua deja el libro encima de una mesa cercana mientras se acerca y me coje en brazos. Yo continuo con la actuación y me revuelvo en sus brazos mientras extiendo mis manos hacia el libro que se ve encima de la mesa y digo lloriqueando “Quiero libro.”
Esto continua por un rato mientras Lianhua intenta calmarme y yo no dejo de hacer ruido. El escándalo que estoy montando hace que pronto aparezcan algunas criadas para mirar por la puerta, pero se apartan en cuanto aparece mi madre, que tras entrar en la sala y nos mira con cara de preocupación mientras pregunta a Lianhua “?Qué ha pasado?”
“Furen, Zhāohuán...”, Lianhua empieza a contestar cuando la interrumpo mientras hago gestos hacia mi madre y el libro mientras digo “Mama, quiero libro.”
Mi madre enarca una ceja sorprendida mientras me mira a mí y al libro, y tras dudar un momento coje el libro y me lo acerca. Yo intento cogerlo, aunque claramente es demasiado pesado para mí. Como haría cualquier ni?o que no puede coger un objeto, cuando se ve claramente que no puedo sostenerlo, empiezo a llorar otra vez para ver que hacen esta vez.
Mi madre rápidamente me coje y me sienta en la sillita donde me dan de comer, dejando el libro encima de la mesa que esta delante, donde puedo alcanzarlo con las manos. Yo dejo de llorar y empiezo a reírme mientras empiezo a pasar páginas de una forma torpe, como si fuera la primera vez que lo hago.
Mientras creen que estoy entretenida con el libro, veo por el rabillo del ojo que salen al pasillo, y sonrió mientras pienso en la cantidad de libros que me puede proporcionar ser una princesa imperial.
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Mientras leo el libro para ni?os que tengo delante, no puedo dejar de alegrarme de la decisión que tome hace un par de meses cuando monte el espectáculo con el libro. Desde ese día todos los días me leen un libro de cuentos y luego me dejan jugar con un libro como el que tengo delante, de esos que tienen dibujos y los símbolos a un lado para que se aprendan a reconocerlos.
El otro día tuve por fin la oportunidad de demostrar que podía reconocer algunos de los símbolos y se montó un revuelo importante. Casi todas las discusiones que provoco ese hecho seguro que se hicieron sin que yo estuviera delante, pero por lo que he podido captar de conversaciones de las criadas y Lianhua, están pensando en asignarme un tutor personal para ense?arme y comprobar como de Bendecida por los Cielos estoy, que es como parece ser que llaman por aquí a los genios.
Mientras me entretengo ojeando el libro que tengo delante, empiezo a escuchar varias voces fuera de mi habitación y pasos apresurados que se mueven por toda la residencia. Intento agudizar el oído para ver si puedo escuchar que pasa ya que Lianhua ahora mismo no está conmigo, cuando de repente se abre la puerta y entra mi madre apurada mientras pregunta a una Nei Wei que está detrás de ella “?Es preciso que la llevemos? Todavía es peque?a y no va a entender nada de lo que pase.”
“El Hijo del Cielo ha decretado que todas sus consortes y sus hijos deben de estar presentes, sin excepción”, contesta la Nei Wei.
Suspirando derrotada, mi madre me coje en brazos mientras yo miro a las dos con curiosidad mientras me pregunto que ha debido pasar para que mi padre, por lo que parece, haya convocado a toda la corte.
Mi madre sale al pasillo junto a la Nei Wei, donde se nos une Fei Yi Lingxi y las tres salen rápidamente del Pabellón conmigo y se dirigen hacia la sala del trono donde celebre mi Man Yue. Mientras nos dirigimos allí, veo que varias personas más van en la misma dirección, igual de apuradas que nosotras. Sea lo que sea que ha pasado, tiene aspecto de ser algo bastante grave.
Entramos en la majestuosa sala del trono, que esta mucho menos decorada que en mi Man Yue pero se encuentra abarrotada hasta el último rincón, y mientras la Nei Wei nos escolta hacia un lado donde veo que ya están las otras consortes, los murmullos recorren la estancia y no puedo evitar notar que algunos de los presentes se nos quedan mirando tanto a mi madre como a mí.
Al llegar con las demás consorte y para mi sorpresa, además de algunos de los ni?os que fueron a mi primer cumplea?os, veo algunos adolescentes e incluso a una decena de hombres que parecen en sus veinte. Estando en el lugar que parece reservado para la familia del emperador supongo que serán mis hermanastros, pero viendo la diferencia entre sus edades, no puedo evitar preguntarme ?cuál es la edad de mi padre?
Al pararnos al lado del resto de consortes imperiales, las que están más cerca de nosotras dejan de susurrar para mirarnos, incluso veo que un par de los hombres se nos quedan mirándonos, más específicamente se quedan mirándome mientras fruncen el ce?o y me entran ganas de decirles que no quiero tocar el puesto de Emperatriz ni con un palo, ya que incluso con mi padre diciéndome aquella noche que no me verán así, estoy segura de que con todo el bombo que me ha dado mi padre me ven como una posible rival a pesar de mi discapacidad.
No tenemos que esperar mucho, ya que en lo alto de la escalinata del trono aparece el eunuco que siempre había visto acompa?ando a mi padre y con su habitual tono ceremonial anuncia la llegada del Hijo del Cielo para presidir un juicio.
Nada más acabar la presentación entra mi padre y se sienta en su trono. Cuando veo su cara me asusto, nunca lo había visto tan serio. No, más que serio, creo que esta realmente enfadado por algo. Y cuando habla su tono hace callar a toda la sala.
“Taijian Lin Ming, este asunto lo llevaremos nosotros. Puedes retirarte”, le dice al eunuco, que por fin se cómo se llama antes de volver a hablar. “Traed a la Fei Zhi y al pobre Xiang.”
No me da tiempo a reflexionar sobre lo que ha dicho, cuando por un lateral de la sala entran dos Nei Wei sujetando a una mujer que recuerdo haber visto antes entre el grupo de consortes de mi padre y la hacen arrodillarse ante la escalinata. Pero lo que atrae la mirada de todos en la sala es una camilla que llevan dos Jin Wei, cuya visión hace que todos en la sala den un respingo.
En ella esta lo que creo que es un ni?o dormido, pero su situación casi me hace vomitar. Veo que su cuerpo está totalmente deforme, con uno de sus brazos más grande que el otro, un lado de su cabeza está claramente abultada y tiene la piel llena de protuberancias, como si parte de su carne hubiera crecido de forma anormal.
Mi padre comienza a hablar, con un tono que indica claramente que esta furioso “Fei Zhi, que parte de nuestras ordenes sobre que ninguno de nuestros hijos puede cultivar antes de los ocho a?os no te había quedado clara, más allá de los riesgos que todo el mundo conoce. ?O tal vez pensabas que tu rango hacía que las consecuencias no afectarían a nuestro hijo o a ti en caso de que fallara?”
La consorte Fei Zhi, postrada en el suelo, se queda en silencio sin levantar la cabeza.
Mi padre continúa hablando mientras la mira fijamente “Y a pesar de los riesgos que todos conocemos y nuestras ordenes, nuestro hijo de siete a?os no solo ha empezado a templar el cuerpo, sino que además ha terminado el Templado de la piel y ha empezado con el Templado de los músculos, con las consecuencias que estamos presenciando y nuestras ordenes pretendían evitar. Ahora dime la verdad, ?A qué edad empezó a templar el cuerpo?”
La consorte Fei Zhi levanta la cabeza para mirar a mi padre y contesta con voz temblorosa “No lo sé, Hijo del Cielo. Lo descubrí hace cosa de un a?o. Le ordené que dejara de hacerlo a pesar de que insistía que estaba bien, incluso hice que algunas doncellas le vigilaran durante un tiempo y como no me reportaban nada, creía que me había obedecido.”
Mi padre entrecierra los ojos mientras la mira y le dice “?Y no pensaste en contarnos nada? ?O te cegó que nuestro hijo tuviera una supuesta ventaja sobre los demás?”
La consorte Fei Zhi solo vuelve a mirar al suelo sin contestar, como dando la razón a mi padre.
Mi padre continúa hablando, pero en vez de dirigirse hacia la consorte Fei Zhi, lo hace más dirigiéndose a la sala “Habrá una investigación sobre esto, ya hemos ordenado a los Yushi que busquen a todos los que estaban enterados de este asunto.”
Al escuchar esto, todos en la sala se sobresaltan, poniéndose claramente nerviosos. Pero mi padre los ignora y continúa hablando “Y dictamos ya la sentencia. Todos aquellos que sabían lo que estaba pasando y no dijeron nada serán condenados a muerte.”
Un silencio sepulcral se adue?a de la sala al escuchar la sentencia y yo me sorprendo al escucharla. La dureza de esta, sobre todo si hay personas a las que les ordenaron no hablar, me parece excesiva. Pero tengo que recordarme que la antigua china, en la que parece estar basada esta cultura, se podía sentenciar a muerte incluso a familias enteras solo por estar en el sitio y momento equivocado.
Mientras reflexiono, mi padre vuelve a mirar a la consorte Fei Zhi y se dirige directamente a ella "En cuanto a ti, te condenamos a un exilio de diez a?os en la ciudad de Jìnyáng."
Noto que el murmullo en la sala se intensifica, ya que la sentencia es clara e irrevocable. Fei Zhi, que hasta ahora estaba manteniéndose arrodillada con una dignidad cuidadosamente calculada, palidece.
"Quedas confinada en tus aposentos hasta que se cumpla la sentencia", las palabras de mi padre caen como un martillo, sellando su destino.
Veo a Fei Zhi inspirar hondo y, como, por primera vez, su máscara de serenidad se resquebraja. Su cuerpo se tensa, los dedos se crispan sobre las mangas de su elegante vestido y alza su mirada para clavarla en el Emperador con una mezcla de incredulidad y furia contenida.
"Majestad..." Su voz, aunque baja, tiene un filo peligroso, como si fuera a usar algún tipo de última carta para presionarlo. Sin embargo, al ver la expresión inquebrantable de mi padre, cualquier intento de apelar se ahoga antes de nacer.
Noto como la desesperación le invade en la forma en que sus pesta?as tiemblan, en la rigidez con la que mantiene su porte. Pero no hay súplicas. No hay gritos. Solo un susurro amargo, casi inaudible cuando dice con voz queda "Lo entiendo."
Mi padre, indiferente a su reacción, dirige entonces su mirada hacia la figura en la camilla y dice con una voz fría, cortante e implacable "En cuanto a nuestro hijo, llevadlo con los médicos y que pongan fin a su sufrimiento."
El silencio que sigue es sofocante. Fei Zhi, hasta ese momento contenida, se tambalea, como si la hubieran golpeado físicamente. Sus ojos se abren con pavor mientras intenta levantarse instintivamente, pero las Nei Wei la detienen con suavidad pero firmeza.
"No... No, por favor..." parecen susurrar sus labios, pero el sonido apenas llega más allá de su garganta.
Sin más que a?adir, mi padre hace un gesto con la mano. Taijian Li Ming se adelanta y declara solemnemente "El juicio ha concluido."
Con la sentencia dictada, mi padre se levanta del trono y se marcha sin volver la vista atrás. La sala permanece en un pesado silencio mientras las Nei Wei escoltan a Fei Zhi fuera, su figura temblorosa apenas capaz de sostenerse en pie. Mientras tanto, los Jin Wei levantan la camilla y salen con mi hermanastro, seguidos por la mirada perdida de una madre que acaba de perderlo todo.
Y realmente considerando la política de la corte, realmente lo ha perdido todo. Diez a?os en el exilio, lejos de la corte, la harán totalmente irrelevante. Y no solo eso, ya que si tenía algún hijo más, cosa que no se, probablemente tendrá que acompa?arla en el exilio, y con eso perderá cualquier posibilidad que tuviera, ya no solo de ser el heredero, si no de tener cualquier cargo de alta responsabilidad en el gobierno.
Y eso, para el tipo de mentalidad que se tiene en este tipo de cultura, es algo peor que la muerte.
Y como era de esperar, tras irse todo el mundo, la sala estalla en un maremágnum de conversaciones sobre lo sucedido. Mi madre hace un gesto de acercarse al resto de consortes e hijos de mi padre, pero las miradas y los gestos del grupo dejan claro que no es bienvenida, por lo que con un suspiro se aleja conmigo todavía en brazos y lentamente se dirige a nuestro pabellón.
Aunque lo suponía por los detalles que había escuchado o visto hasta el momento, esto lo ha dejado claro. Mi madre es poco menos que una paria entre las demás consortes, y todo probablemente por mi culpa. Y no tengo más remedio que alabarla ya que siempre me ha tratado bien, a pesar de todas las dificultades que he tenido que traer a su vida y de las costumbres de abandonar a los ni?os a las ni?eras que solían tener los nobles en la antigua cultura china.
Por otro lado, reflexiono sobre lo que he aprendido sobre lo que llaman el Templado del cuerpo. Tenía la intención de ir averiguando poco a poco lo que era e ir investigando por mi cuenta, pero eso ahora es un gran no. La mera idea de que me pase lo mismo que a mi hermanastro es suficiente para darme pesadillas por la noche.
Simplemente esperemos hasta los ocho a?os mientras preguntamos discretamente sobre todo el asunto cada vez que alguien hable sobre ello estando presente, y según lo que me contesten, improvisaremos sobre la marcha.

