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INTERLUDIO 4

  -/-/1992

  —?Basta, Antonio! ?No quiero más a Elisse aquí! — gritaba Elienor, los ojos ardiendo de rabia y los nervios crispados. —Se la pasa diciendo que no soy su madre… y… y… hablando sola. Yo ya no puedo con esto.

  Elisse estaba debajo de la mesa del comedor, hecha bolita, apretando con todas sus fuerzas al peluche de gato. Su llanto era mudo, apenas jadeo y mocos pegajosos. Las lágrimas caían sobre el mármol sin hacer ruido.

  A través del vidrio esmerilado de la puerta que daba a la sala de star, la silueta de aquel hombre —Antonio— era apenas una mancha humana.

  Elisse solo distinguía fragmentos de su voz, como ecos ahogados en una pecera.

  —??Y qué quieres que haga?! — Antonio estaba frustrado. —No me la voy a llevar. Tú eres su madre. Es tu deber como mujer cuidar de ella. por algo te dije que quería solo varones. Estás siendo demasiado paranoica.

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  —?Et comment veux-tu que jéleve una fille qui me dit que je ne sui pas sa mere…? Putain! —Respondió Elienor, con voz quebrada por dentro.

  —Quizá es porque estás siendo pésima madre. — soltó Antonio, ácido. —Perdiste tu oportunidad cuando te llevé al gran ca?ón. Ahora hazte responsable.

  —?No! Basta, Antonio —Elienor comenzó a temblar. —Esa ni?a… tiene algo. Algo raro.

  Entonces, en medio del temblor de su cuerpo, la voz suave interrumpió el llanto de Elisse.

  ?Tendré que irme por un tiempo, Elisse?.

  —?Qué…? ?Me quieres abandonar…? —Elisse, se levantó apenas mirando al techo.

  ?Claro que no ?. susurró la voz, como si acariciara su pelo ?no puedo seguir entristeciendo a la mujer que te dio a luz?.

  —S-sniff. Ella no me quiere, me abandonó para que muriera… te irás… ?para siempre? … S-sniff. No me dejes con Elienor — Elisse se escondió en el peluche. —Ambos son muy malos S-sniff.

  ?Volveremos, cuando tú y ellos hayan aprendido a limpiar la suciedad… de aquí?.

  Elisse sintió un leve golpe invisible bajo su ropa, justo sobre el corazón.

  —No te vayas… — lloró más fuerte, apretando el peluche.

  ?Ve… y haz felices a tus padres. Guialos, hija. ?

  Silencio.

  Las lágrimas cesaron. Los ojos hinchados de Elisse comenzaron a calmarse. Su rostro se volvió sereno, como si la tristeza hubiera sido arrancada como un cordón a un recién nacido.

  Salió arrastrándose desde debajo de la mesa. Caminó con pasitos torpes. Sus padres seguían discutiendo, desgarrándose a gritos… pero ella no los escuchaba. Caminó hasta Elienor. Le tiró suavemente del vestido.

  —Mère … — Su voz era un hilo y el rostro aún tenía un poco de humedad.

  La mujer se llevó las manos a la boca, la sorpresa le rompió el pecho. —Elisse… —Cayó de rodillas. Elienor sentía que todo lo raro en ella se había esfumado.

  Los ojos de Elisse, miraban más allá. Vacía….

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