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Vuelve a lo básico

  —Atención a todos los estudiantes. Faltan 20 horas para la evaluación física integral. Por favor, preparen todo lo necesario —anunció Alpha con su tono neutro habitual.

  El sonido me sacó de un sue?o pesado.

  Intento incorporarme y el cuerpo respondió con dolor, un dolor profundo, distinto al de antes.

  No era lesión sino agotamiento estructural.

  Me arrastro hasta el escritorio.

  La pastilla estaba allí, junto al vaso de agua que había dejado preparado antes de perder el conocimiento.

  Tragué con dificultad y cerré los ojos.

  El efecto fue casi inmediato.

  —Está funcionando… —pensé, sorprendido por la calma con la que mi mente procesaba el dolor.

  Durante las siguientes horas permanecí quieto, dejando que el cuerpo hiciera lo suyo.

  Cuando Alpha volvió a hablar, ya podía moverme sin sentir que me rompería.

  —Restan 17 horas para el inicio de la evaluación.

  Asentí en silencio.

  —Es suficiente.

  Me dirigí a la ducha.

  El agua arrastra algo espeso, oscuro, que se desprendía de mi piel.

  —?Impurezas astrales…? —murmuré.

  Recordé las palabras de Huxtle sobre los residuos del cuerpo incapaces de sostener el cambio.

  —Así que esto es crecer —pensé, sin emoción ni orgullo.

  Al cambiarme, activo el sistema integral.

  Sistema integral — Monitoreo específico

  Estado: Saludable

  Energía física: 80%

  Energía mental: 75%

  Integridad ósea: 89%

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  Integridad muscular: 90%

  Integridad neuronal: 98%

  Energía astral: 30 / 30

  Umbrales singulares:

  Mente serena

  Saturación: 0%

  Exhalé lentamente.

  —Treinta unidades… —susurré—. Ahora sí estoy en el juego.

  Una nueva variable llamó mi atención.

  —?Saturación…?

  No necesitaba una explicación teórica.

  Necesitaba sentirlo.

  Me dirigí al centro de combate.

  Comencé desde el nivel uno.

  —Quiero volver a lo básico.

  El robot adoptó una postura agresiva.

  Me moví.

  Todo se volvió simple.

  Distancia.

  ángulo.

  Tiempo.

  No hubo ruido innecesario en mi cabeza, ni emoción, ni tensión.

  Solo decisión.

  Golpeé.

  El cuello del robot cedió antes de que pudiera reaccionar.

  —Así que esto es Mente serena… —pensé, observando el cuerpo inerte—. No me hace más fuerte. Me vuelve eficiente.

  —Alpha, sube a nivel dos.

  Avancé al siguiente nivel.

  El robot ajustó sus parámetros.

  Esta vez no fue tan sencillo.

  Los intercambios se alargaron.

  La fatiga comenzó a aparecer.

  —Si sigo así, me desgastaré primero.

  Activé cadencia interna.

  No para ganar fuerza.

  Para leer el ritmo.

  El patrón del robot se volvió claro.

  Activé aceleración neuronal solo por un instante.

  El impacto fue brutal.

  El robot se apagó al instante, pero el precio fue evidente:

  músculos desgarrados, sangre en el brazo.

  —Sigue siendo peligrosa… —murmuré, respirando con dificultad—. Pero ahora puedo decidir cuándo pagar el precio.

  El sistema integral parpadeó.

  Saturación del umbral singular: 5%

  Fruncí el ce?o.

  —Entonces esto es… —susurré—. Usar las habilidades alimenta el umbral.

  No era gratis.

  Nunca lo era.

  —Un error y esto me explotará en la cara.

  Respiré hondo.

  —Alpha, sube un nivel más.

  El nuevo robot apareció.

  Dise?o optimizado.

  Ojos verdosos.

  Intención clara: combate real.

  Dudo solo un segundo.

  —Probemos algo distinto.

  Activé Mente serena a fondo.

  Luego, usando el calor corporal, calenté una delgada capa de aire a mi alrededor, excepto el que respiraba.

  No fue rápido.

  Pero fue preciso.

  —Sin esta claridad… —pensé—. Tardaría media hora.

  Avancé.

  El robot no reaccionó.

  No detectó amenaza.

  A cinco metros, adopté postura.

  El combate fue brutal.

  Huesos chocando.

  Metal contra carne.

  Cuando apareció la brecha, no dudé.

  Aceleración neuronal.

  Cadencia interna.

  Autohipnosis enfocada solo en el combate.

  Un solo golpe.

  Silencio.

  El robot cayó.

  Sistema integral — Actualización

  Saturación del umbral singular: 15%

  Me apoyé en la pared, respirando con dificultad.

  —Ese es el límite por ahora —pensé—. Un poco más y pagaré caro.

  Me vendé las manos.

  Cuando salí del área de entrenamiento, creí estar solo.

  No lo estaba.

  Cerca de una columna, Ultear Noltheim revisaba la clasificación.

  —?Nivel tres? —sonrió con desdén mientras me observa—. Mis ayudantes podrían aplastarte con los ojos vendados.

  No respondí.

  Mente serena no me permitió sentir rabia. Solo una conclusión fría y clara:

  —Entonces tendré que volverme alguien a quien no puedan ignorar. —respondo tranquilo

  Y esta vez…

  no me detendría.

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