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Prólogo: Palabras del corazón

  Abrí mis ojos. El dolor persistente en mi cuello parece ser la causa de la interrupción en mi descanso. Los asientos del aeropuerto no son cómodos para nada. En mi peque?o reloj vi la hora: las 9 de la noche. Todavía quedaban 45 minutos para mi vuelo. Me levanté del asiento y estiré mi cuello, que sería el que más sufriría durante el viaje. Ya lo había pasado fatal en el viaje hasta Espa?a; era la última escala antes de llegar a mi destino.

  Empecé a explorar el aeropuerto. Estaba algo hambriento pero no tenía casi dinero.

  "Tendré que esperar a ver si en el avión darán algo de comer. "

  Caminando por ahí me encontré un lugar tipo buffet. Era la primera vez que veía uno tan lujoso. Encontré un lugar donde no habían muchas personas y me senté.

  "Por lo que sé, el intercambio que voy a realizar será a un instituto japonés anteriormente para mujeres: el instituto Meitoku."

  "Realmente lo tengo difícil. No es por ser prejuicioso, pero en los animes he visto que las chicas en esos institutos discriminan a los hombres y cosas así. Realmente preferiría estar en otro país para mis estudios. Además, no sé nada de japonés; solo tuve ese país para poder irme de intercambio. He escuchado que el japonés es realmente difícil de aprender. Al menos darán un mes para poder adaptarse antes de iniciar las clases. Espero poder aprender algo en ese tiempo."

  Habían pasado 10 minutos. El tiempo realmente parece eterno en algunos momentos. En ese momento me fijé en el lugar lujoso que vi antes. Una chica estaba saliendo de ahí; era realmente hermosa. Supongo que es lo mínimo que podría esperar estando en Europa. Me fijé bien en ella: estaba a unos 6 u 8 metros.

  Tenía el cabello largo de un color rubio dorado claro, llegándole hasta la cadera. Parecía que brillaba más con la luz. Su peinado se dividía en dos coletas altas sujetadas a ambos lados de la cabeza con peque?os mo?os negros. Al frente llevaba un flequillo recto y espeso que cubría la frente y se abría ligeramente en el centro, y los laterales enmarcaban su rostro. Además, había varios mechones sueltos laterales más largos que el flequillo que caían junto a sus mejillas. Sus ojos eran azul claro. Llevaba un abrigo negro grande y un calentador negro. También tenía una expresión molesta en el rostro.

  No le di más importancia, así que giré mi cabeza hacia el frente, pero de vez en cuando mi mirada volvía a ella; era bastante cautivadora. Faltaban solo 20 minutos para que el avión despegara.

  10 minutos después me levanté para ya ingresar a mi vuelo. Vi cómo muchas otras personas entraban en el avión, y todas de mi edad.

  "Parece que todos van de intercambio como yo."

  A ellos los acogerán familias, pero a mí, en cambio, por lo que tengo entendido, debido a la falta de padres dispuestos a ayudar en los intercambios y proporcionar a los estudiantes de intercambio un lugar en sus hogares, el mismo instituto Meitoku proporciona habitaciones y mesadas a los estudiantes de intercambio. Y debido a los bajos recursos de mi familia, darán un apartamento peque?o. Eso es lo que le informaron a mis padres a la hora de firmar los papeles de intercambio.

  Ya era hora. Me levanté de mi asiento y pasé al lado de la chica rubia de antes, que ahora que me fijo bien —no soy una persona pervertida—, ella tenía muchas curvas; cosa que no pude evitar notar.

  Donde yo vivo no hay chicas tan atractivas en más de un sentido. Ella estaba con unas chicas también atractivas, pero no tanto como ella. Pude escuchar que hablan inglés. No es algo que se me dé mal; puedo entender, pero a la hora de hablar me cuesta lo suyo.

  Tomé mi mochila, que era bastante grande, aunque solo tenía un cargador, mi ropa y mis cosas de aseo personal como cepillo de dientes y esas cosas. Pasé tranquilamente y ya estaba en la entrada del avión. Empecé a buscar mi asiento; estaba al fondo del avión.

  Ya habían muchos sentados. Pasé y llegué a mi asiento, guardé mi mochila en el compartimento de arriba y luego me senté. Para mi sorpresa, la chica rubia de antes tenía los mismos asientos que yo, solo que ella estaba en el otro asiento, separados por el del medio.

  "Parece bastante enojada. Por lo que veo, debe ser una chica con unos padres adinerados. Si está enojada debe ser porque no permitieron asientos de primera clase; ni idea de por qué."

  La verdad, durante las siguientes horas de vuelo no hice mucho. Puse una película en la pantalla y miraba a la chica cuando pensaba que no me estaba viendo o yo no estaba en su campo de visión. No soy muy bueno socializando; peor hablando con mujeres, eso se me da fatal. Me quedé dormido un buen rato y, cuando desperté, dejando a un lado mi gran dolor de cuello, miré a la chica y me devolvió la mirada. Me dio algo de miedo, no porque tenga miedo de un contacto visual, sino porque parecía más irritada que antes.

  —What are you looking at!?

  No me dio tiempo a responder. Igualmente no quería hacerlo debido a que justo el avión aterrizó y la chica se fue rápidamente, enojada, antes que todos, con su equipaje, no importándole las instrucciones de las azafatas.

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  "Qué grosera. Puede ser muy linda y todo, pero qué disgusto la gente así."

  Su acento parecía de Inglaterra, ya que un profesor de inglés de mi colegio me ense?ó a diferenciar los acentos.

  Luego de unos minutos salí del avión y paseé por todo el aeropuerto hasta llegar a la salida, donde habían muchos, pero muchos hombres con carteles para llevar a los estudiantes a sus respectivos institutos, como en las películas.

  Hasta que vi mi nombre en un cartel:

  Gael de Solar — Instituto Meitoku.

  Sorprendentemente estaba en espa?ol.

  "Mi nombre es bastante raro."

  A mi derecha vi a la chica rubia que estaba al lado mío en el avión. Se fue a un cartel que al parecer decía su nombre: Hannah Ward.

  "Suena a nombre de chica rica con padre en una gran compa?ía. Ya puedo ver el porqué de esa actitud."

  Seguí mi camino y acompa?é al se?or del cartel a su auto, que se veía bastante bien.

  Pasó un rato. El se?or me llevó por Tokio en su auto. La ciudad era muy grande y se veía bastante futurista comparado con donde yo vivía. Habían muchas pantallas gigantes con promociones con letras que no entendía para nada, pero era fascinante. Estuve un rato en el auto del se?or y de vez en cuando hablaba algo que yo no entendía, y únicamente me limitaba a asentir.

  La ciudad era tan increíble como veía en fotos. Eran las 11 de la ma?ana, casi las 12. Ese vuelo fue realmente largo. Había que hacer escala en Madrid debido a que el programa de intercambio quería que todos los estudiantes viajaran en un mismo avión. En ese momento pasamos por un puente; se parecía al de un anime de boxeo que vi hace un tiempo.

  "Debería probar boxeo mientras esté aquí."

  El viaje en el auto era más largo de lo que creí y ya llevaba unos 20 minutos aproximadamente desde que salí del aeropuerto. Además, en ese tiempo solo intentaba no dormirme por las 13 horas de vuelo; el cuello todavía me estaba matando. Por la ventana logré ver un auto bastante lujoso y dentro estaba la misma chica rubia de hace unos momentos en el avión, no me pude percatar bien pero parecía muy concentrada mirando hacia abajo, cómo leyendo algún tipo de libro. Logré ver que le dijo algo al conductor y su auto se adelantó y giró a la derecha, y mi conductor siguió en línea recta.

  Para mi sorpresa, nos detuvimos en un vecindario muy hermoso; no lujoso, pero todas las casas se veían bien. Nos detuvimos en un conjunto de apartamentos y el se?or me pidió que lo siguiera, por lo que entendí.

  Caminé con él hasta el último piso del edificio. El se?or me entregó unas llaves y algo de dinero. Me dio su celular con el traductor y básicamente decía que tendría solo este dinero hasta el otro mes y que al inicio de clases me vendría a recoger para que sepa dónde es.

  Le di las gracias como pude y entré al lugar. Me quedé con la boca abierta probablemente 1 minuto. Me dijeron que sería un lugar para gente de bajos recursos; esto parecía una mansión para mí, al menos.

  Parece que todo el cansancio me pegó de golpe porque me dio mucho sue?o, entonces busqué la habitación y me tiré a la cama, que era muy cómoda. Entonces cerré mis ojos y...

  .

  .

  .

  .

  .

  .

  .

  .

  ?

  Abrí los ojos y vi el techo blanco. Me froté los ojos y, vaya, que me había quedado dormido.

  "Ese viaje sí que me dejó exhausto."

  Revisé la hora.

  "Creo que cuando llegué era la una.... ya son las seis de la tarde."

  Tenía bastante hambre desde el aeropuerto, pero primero me dediqué a explorar el lugar donde me quedaré este a?o.

  La cocina era bastante espaciosa comparada con la que tenía en casa con mis padres. Está completa: tostadora, freidora de aire, sartenes, ollas, platos, licuadora...

  "Parece un sue?o; puedo cocinar todo lo que quiera en este lugar."

  Luego pasé a la sala, si se le podía llamar así. No era tan impresionante como la cocina, pero tenía una mesa, una alfombra —o lo que sea que sea eso— y un televisor.

  "Se puede pasar distraído, aunque sea."

  Luego pasé a la parte más importante de todas:

  El ba?o.

  Me senté en la taza del ba?o y puedo decir que valió totalmente la pena; tenía calefacción. Estuve tres minutos ahí.

  "Es demasiado cómodo y muy suave."

  "Parece que ya no hay mucho más; solo ba?o, sala, cocina y habitación."

  Volví a la habitación donde dormí y me percaté de que en la esquina había un sofá armable. Lo levanté y lo llevé a la sala; verdaderamente estaba algo pesado, me costó lo suyo. Luego abrí la caja y empecé a armarlo.

  Estuve media hora viendo cómo armar el bendito sofá porque las instrucciones venían en japonés. Luego de los treinta minutos más confusos de mi vida, estaba hecho... o eso creí.

  "Tengo la sensación de que el sofá no debe parecer un trono, pero bueno, no gastaré más tiempo en ese sofá."

  Me puse mis zapatos y salí del apartamento, no sin antes agarrar las llaves y el dinero que me dieron. Una vez afuera, empecé a bajar.

  "Son demasiadas escaleras. Me tenía que tocar en el último piso, con el miedo que le tengo a las alturas."

  Una vez bajé todas las escaleras, comencé a explorar el vecindario. Comparado con el apartamento que me tocó, era muy lujoso; bueno, literalmente se veía desde fuera que todas las entradas a los apartamentos del edificio eran lujosas, pero el mío se veía decente, aunque no lujoso.

  Seguí mi camino y encontré una tienda de conveniencia.

  "Dicen que aquí todo está barato, por lo menos en los videos."

  Entré y el que estaba en la caja me dijo... No lo sé, había hablado tan rápido que no le entendí.

  Le saludé con la mano y empecé a ver los diferentes productos que tenía la tienda.

  Entonces me llamaron la atención unos dulces. No soy una persona a la que le gusten mucho los dulces, pero estos se veían realmente bien.

  Agarré unos dango —por lo menos creo que así se llamaban—, unos de color azul, y compré unas bebidas raras. Una era sabor fresa, pero es que en la portada aparecían animales con bigote; la de fresa, por alguna razón, era un cocodrilo. Luego agarré unas papas fritas y me dirigí a la caja, donde le pagué como pude. Fue realmente barato. Luego me dirigí al apartamento.

  Después de comer, que estaba muy bueno —especialmente esos dulces—, limpié todo y ya eran las ocho. Me fui a tomar una ducha, me lavé los dientes y me fui a acostar. Miré el techo y solté un largo suspiro.

  "Realmente extra?o a mi familia; me preocupan mucho. Espero poder llamarlos. Ellos deben estar preocupados, especialmente mi madre... y, no realmente, espero que a papá le esté yendo bien con su problema."

  "Tengo que esforzarme y aprender japonés lo más rápido que pueda para poder entender todo en las clases. Necesito graduarme de aquí para poder tener un mejor futuro; graduarme en mi país no me ayudará en nada para lo que quiero lograr."

  No mucho después, decidí dormir.

  Fin de prologo

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