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Gaggash

  Aquel ser debía ser un dios sin duda, ?llevaba como doce horas sin comer! Gaggash estuvo gran parte del camino pensando que aquella criatura se transfiguraba: de humanoide a bestia y a la inversa. Sí, sería algún dios del bosque o algo así. Llevaba acechando a aquel animal todo el día, y al fin, tras una intensa jornada de imperceptible observación consiguió verlo: era una elfa. Pero no una de esas elfas perfumadas y estiradas como las que había matado alguna vez, ésta era diferente. Sus ropas parecían hojas, aunque eran telas. Llevaba pantalones, aunque el efecto que producían era el de unas piernas recubiertas de musgo, y calzaba unas botas de piel muy similares a las que usaban ellos los orcos. Colgada del cuello llevaba una capa que parecía hecha de plumas que resultaba casi imperceptible, ya que una frondosa y eterna cabellera blanca como la nieve la cubría casi en su totalidad. Además, no llevaba lira, ni la había oído recitar poesía ni una sola vez. Por primera vez en su vida pensó que una elfa podía llegar a parecer una mujer de verdad.

  Tras esta profunda reflexión, desde su escondite, aunque esta vez bastante más abajo, se dispuso a seguir observando. Lo cierto es que el ángulo no era el mejor, pero aún la veía a ella. La extra?a elfa se acercó a una hoguera y terminó de apagarla. Puso cierta cara de desdén al hacerlo. Caminó unos pasos y se agachó a observar. Se irguió. Oh, eso sí que era una cara de desdén. Después miró al horizonte en varias direcciones e hizo un leve movimiento con la cabeza. Aparentemente en respuesta a ese gesto, un segundo más tarde una criatura tan bella como terrorífica estaba junto a ella. Era un enorme huargo blanco de pelaje largo y brillante. Gaggash jamás había visto algo así, ni siquiera había oído hablar de nada que se le asemejara. Era muy probable que pesara el doble que la elfa.

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  En un leve destello mental creyó comprender lo ocurrido la noche anterior… ?eran dos! ?claro! ?cómo si no iban a noquearla? ?a ella! … lo que no tenía muy claro era si ella había atacado a la bestia y la elfa la había atacado entonces a ella, o si había sido a la inversa. También seguía sin comprender qué fue aquello que la sanó; pudiera ser que la elfa fuera una especie de chamán como el que había en su poblado. Su antiguo poblado.

  Aún más desconcertada que al principio, Gaggash no lo dudó un segundo y comenzó a seguir sus huellas. Bueno, las más obvias huellas del lobo.

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