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Capítulo 04

  Es de noche, una gran oscuridad adorna el ambiente y tenemos a Jeno caminando solo en el bosque, este se nota pensativo mientras caminaba sin un rumbo aparente.

  -Bien... ?Cómo termine caminando solo sin rumbo por el bosque?- se preguntaba el casta?o, pero de pronto sintió un olor, -?Pero qué es esto?, huele a perro mojado- afirmo este escuchando el aullido de un lobo.

  Jeno empezó a correr por donde resonó ese aullido y al llegar para en seco quedándose insólito con lo que veía, una gran jaula de acero, los barrotes eran gruesos y dentro se encontraba una bestia, esta tenía forma humanoide, pero su cuerpo por completo estaba cubierto por un pelaje negro como el azabache, sus manos y patas eran enormes, teniendo filosas garras, poseía una cola, orejas y fauces parecidas a las de un lobo, Jeno estaba insólito cruzando la mirada con este siendo sus ojos amarillos y brillantes.

  -Es increíble nunca había visto nada igual- dijo Jeno acercándose a la jaula, pero de pronto ese ser intento asestarle un zarpazo sacando su brazo por un espacio de los barrotes, esquivándolo el casta?o torpemente echándose hacia atrás, -Cuidado, cuidado, es peligroso, pero que animal más interesante, que yo sepa en el bosque no existen este tipo de lobos, aparte, primero humanos atados a un árbol y ahora esto, ?cómo nadie se dio cuenta?

  -?Me ayudas a encontrar a mis papás?- Jeno escucho esa pregunta proviniendo de una voz femenina, este sintió como alguien le tocaba el muslo, -?Por favor?

  Sé lo pedía una ni?a peque?a, su cabello era casta?o y desordenado teniendo ella hechas dos coletas en las cuales el pelo se ondulaba ligeramente en las puntas, tenía la frente ligeramente destapada, pero algunos flecos de su cabello hacían un cerquillo, sus ojos son de tonalidad anaranjada, su piel es blanca como la nieve y viste una túnica negra con bordados color carmesí que le cubre todo su cuerpo.

  -?Estás perdida?- le preguntó Jeno agachándose poniéndose a su altura, pero el ser monstruoso de la jaula empezó a gru?ir confundiendo al casta?o.

  -Acérquese un poco más, más- le decía la ni?a mirando fijamente a los ojos del casta?o acercándose teniendo ambos el rostro muy cerca, la ni?a sonrió y se pudieron ver unos filosos colmillos además de que sus ojos tomaron filo, -Déjame probar tu sangre- le dijo esta abriendo la boca apuntando a morder el cuello de este, pero Jeno la agarro por la cara con su mano apretándola mientras se levantaba alzándola en peso.

  -Gracias al lobo de la jaula estuve alerta, no debes subestimar los instintos de un animal peque?a vampira- le dijo el casta?o sonriendo de manera dentuda mientras la peque?a se retorcía de dolor.

  -???Suéltame, suéltame, no vez que soy una se?orita, basta, no llevo nada debajo de la túnica, ya, suéltame!!!- le decía ella bajándose la túnica, ya que por el revuelo se le alzaba.

  Jeno la solto en el suelo dejándola caer golpeándose ella en el trasero, mirándola este de forma indiferente mientras esta lloraba de dolor a causa de la caída.

  -Que cruel eres, como puedes tratarme así, no tienes escrúpulos, tonto, desagradable, nunca serás popular con las mujeres- le decía la ni?a mientras la indiferencia de este aumentaba.

  -?Eres una ni?a vampiro?- le pregunto el casta?o atrayendo la atención de la se?orita.

  -Si, lo fui hace tiempo, pero ya no, fue por lo menos hace 600 a?os- le respondió ella.

  -Hmm, ya veo, bueno realmente no me importa, ?qué es esta cosa de la jaula?- le volvió a preguntar el casta?o.

  -Te atrae la mascota del amo, es solo un perro, nada más, ese tipo de especie se llama licántropo- le respondió ella observándolo muy intrigada, -Que hombre más interesante, ?cómo resististe a la seducción de un vampiro?- se preguntaba ella misma mirando la sombra del casta?o.

  -?Cómo te llamas peque?a?- le pregunto Jeno mientras ella posaba su mano en la boca.

  -Ya comprendo, estás poseído por una deidad, ja, ja, ja, ya sabia yo que ningún humano normal podría resistirse- le dijo ella atrayendo la atención de este.

  -?A qué te refieres?- le pregunto el casta?o mordiéndose las u?as.

  - ?Acaso abriste alguna de las vasijas que llevaron la aldea de los centauros?, es la única explicación que se me ocurre.

  -Ehhh... ahora que lo dices- decía Jeno recordando cuando embistió a Yan rompiendo una vasija con su cabeza.

  -Pero bueno parece que no hay peligro, ya que no se ha manifestado en ti esa deidad.

  -Bueno de eso ya se encargará mi yo de ese momento, no tengo tiempo para esto, tengo que salvar a mi madre y tu peque?aja me vas a guiar a tu jefe, aunque no me quieras decir tu nombre.

  -Mi nombre es Alysa, muchacho mal educado, no, me niego a ayudarte, eso sería traicionar a mi amo, por muy entretenido que puedas ser- le respondió ella negando con la cabeza de brazos cruzados y con los ojos cerrados, pero de pronto paro abriendo los ojos, -Ya sé, si logras derrotar a la horda de Vrykolakas, te ayudaré- le dijo la ni?a de las coletas mientras que de los árboles aparecía un ejército de personas.

  Estos tenían apariencia humana, pero en sí eran monstruosos, eran extremadamente delgados tanto que se les veían los huesos, sus ojos estaban vacíos y dilatados, carecían de pelo y sus orejas eran puntiagudas, sus dentaduras se podían ver, ya que los labios estaban secos y retraídos teniendo estos colmillos muy filosos además de estar salivando estos en gran medida un fluido verde.

  -?Qué les sucede?, son vampiros, ?son distintos a ti?- le pregunto Jeno a la ni?a vampiro.

  -Sí, son vampiros, pero de la más baja categoría, su cerebro está muerto, solo obedecen por instinto al vampiro que los revivió, pero bueno yo soy de la penúltima categoría, conservo mi belleza y cerebro, pero no tengo ninguna habilidad especial en sí... a, se me olvidaba, son extremadamente agresivos- le decía ella y de pronto uno de esos vampiros se abalanzó contra el casta?o.

  Mientras el vampiro descerebrado estaba a punto de hacer contacto con el casta?o este se intentaba bloquear con sus antebrazos, pero el filo de una espada atravesó la cabeza de ese ser y de ahí el cuerpo fue separado en dos de un gran corte cayendo las dos partes al suelo retorciéndose estas, mientras que Jeno observo a quien portaba la enorme espada que era nada más y nada menos que Astrid.

  -???Astrid, me has salvado, que miedo pase!!!- le decía el casta?o mientras lloraba yendo hacia esta abrazándola respondiéndole ella de igual forma soltando su espada.

  -???Jeno, de pronto estaba sola en el bosque, que asco cortar a esa cosa, se manchó mi espada!!!- le respondía está llorando también mientras se abrazaban.

  -?Eh? Pero que les pasa, no se estén manoseando delante de mí, ???ah!!!- se quejaba la ni?a vampira separándose este adoptando ellos un semblante serio.

  -Pero que le pasa a este bosque, como puede haber tantos seres por ahí, sin que nadie se diera cuenta- afirmo el casta?o mientras se mordía las u?as.

  -No subestimes las ha habilidades de los vampiros, podemos fundirnos con las sombras y nuestra naturaleza nocturna prácticamente nos vuelve invencibles a las criaturas normales que viven de día y duermen de noche- le dijo la ni?a vampira.

  -?Los destrozo a todos Jeno?- le pregunto Astrid empu?ando su mandoble de nuevo mientras el casta?o negaba con la cabeza.

  -No, no, no, Astrid, tengo un plan, los conté y son más de cien, no gastes energías y no creo que puedas ganarles tu sola y yo no me voy a embarrar con esos fluidos extra?os- le respondió Jeno provocando que a la casta?a le recorriera una gotita de sudor por la frente.

  Jeno se acercó a la jaula del hombre lobo y agarro dos de los barrotes con sus manos empezando a ejercerles fuerza empezando este a contraer los músculos llenándose de venas todos estos.

  -Oye, oye, oye, en serio quieres liberar a esa cosa, que te dice que no, nos atacara- le exclamaba Astrid mientras Jeno seguía ejerciendo fuerza en los barrotes.

  -Puede ser que nos ataque, pero es nuestra mejor arma también- decía este y el lobo de la jaula empezaba a gru?ir en gran medida.

  -Idiota, no vas a romper una jaula de acero, ni siquiera lo puede hacer la bestia que esta adentro que es mucho más fuerte que tú... eh- le decía Alysa mostrando una sonrisa triunfante, pero noto como los barrotes que este sostenía se iban separando dejando a la ni?a con una gran expresión de asombro.

  Jeno tenía los músculos llenos de venas ejerciendo una gran presión mientras se apretaba los dientes, con el ce?o fruncido y venas produciéndose en su frente, tras una gran presión partió los barrotes dejando un gran agujero en la jaula, cuando el casta?o separo sus manos cansadas de inmediato la bestia azabache le asesto un zarpazo en el costado derecho del abdomen provocando que expulsara sangre, pero Jeno logro separarse dejando campo abierto al licántropo.

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  -Idiota, en que estabas pensando, tienes una hemorragia- le gritaba Astrid tomándolo en brazos empezando a hacer presión en la herida tratando de evitar el sangrado, pero el casta?o sonriente se?alo a la bestia captando la atención de la amazona.

  El hombre lobo se abalanzó contra los vampiros empezando a colgarse estos en su cuerpo, este empezó a dar vueltas intentando quitárselos de encima, pero estos eran más fuertes de lo que parecían clavándole en la piel sus dedos y colmillos, la bestia azabache lanzo un rugido de dolor y de un brusco movimiento se los quito de encima saliendo estos volando chocando contra los árboles aplastándose sus cuerpos debido a tan fuerte impacto.

  -Es muy fuerte, tenía razón los está destrozando a ellos- decía Alysa bastante sorprendida al ver esto.

  El licántropo se empezó a abalanzar contra los demás Vrykolakas, lanzando zarpazos como lo que era, una bestia, desmembrando los miembros de esas criaturas, también le arrancaba las cabezas a mordidas empezando la bestia azabache comerse los restos de los vampiros muertos y así siguió hasta que ya quedaban muy pocos.

  -?No habrá problema?, según la leyenda la única debilidad de los vampiros son el sol y la plata- pregunto Astrid ayudando a levantar a Jeno de su regazo estando este recostado allí durante toda la masacre de la bestia azabache.

  -Estos vampiros son muy débiles, a los que te refieres son de la más alta categoría que pueden regenerar hasta sus miembros perdidos, estos carecen de muy poca sangre para eso, son peones desechables, bueno la jerarquía de los vampiros- les decía Alysa mientras revisaba al vampiro que los ataco primero y fue partido en dos y sí, estaba muerto.

  -?De dónde procede ese licántropo, como lo llamas tú, quiero saber, quiero saber, quiero saber?- le preguntaba Jeno a la ni?a vampira poniéndola nerviosa con sus gestos extra?os.

  -Yo, yo, yo sé, bien te explicaré- le estaba diciendo Astrid preparándose ella para narrar la historia alertando a Jeno y a mí, por favor que alguien la interrumpa.

  -Fue una vez en un viejo reino, mucho más antiguo que este- empezó a contar Alysa salvándonos de la despistada Astrid, ???Si!!!, - Este reino era Arcadia, allí reinaba un rey que a la imagen de todos era muy sabio y justo, pero en realidad devoraba seres humanos, un caníbal y los sacrificaba en nombre del dios crónida, era Licaón, el regente del Olimpo, Zeus, al enterarse de tal aberración fue disfrazado de vagabundo a hacerle una visita, el rey lo recibió con un banquete que espero que sepan de qué era, he sido muy directa y el dios eufórico lo transformo en un lobo junto con sus descendientes, ya esa es la historia.

  -Hmm, yo quería contarla-les decía Astrid con los cachetes inflados mientras Jeno se mostraba bastante aliviado y yo también.

  -?Pero, entonces es uno de aquellos que vivían en Arcadia?- pregunto el casta?o y Alysa negó con la cabeza respondiéndole.

  -Que va, el tiempo de vida de un licántropo es igual al de las personas normales, los vampiros son inmortales porque técnicamente ya murieron, su cuerpo murió y renació como una criatura no muerta, en realidad estas maldiciones se trasmiten igual a las enfermedades, cuando un licántropo o vampiro te muerde atraves de su saliva infesta la sangre de las víctimas- le contaba la peque?a vampira sonrojándose de repente posando sus manos en la cara, -Nosotros a veces infestamos y otras veces solo nos alimentamos, preferimos morder las venas del cuello, ya que por ahí circula la sangre en gran medida recorriendo todo el cuerpo, aparte es seductor, los hombres lobo para alimentarse directamente bueno, miren- les dijo ella se?alándolo devorando los cadáveres.

  -Hablando de eso, no deberíamos marcharnos, puede que seamos los siguientes- hablo Astrid poniéndose pálida, adoptando ese estado también el casta?o y en ese instante la bestia azabache los miro.

  -???Corran!!!- grito Jeno empezando a correr agarrando la mano de Astrid quien lo sostenía, ya que este estaba débil debido a la pérdida de sangre, la casta?a también tenía en su espalda a la peque?a vampira.

  Los tres corrieron por los bosques y entre la maleza intentando perder al licántropo, pero este era muy veloz y no les perdía el paso corriendo este a cuatro patas como cualquier lobo mientras salivaba al olerlos, estos se escondieron detrás de un árbol que era bastante grueso, pegando la espalda el casta?o mientras que las dos chicas se recostaron a su pecho tapándose los tres la boca con sus caras llenas de perplejidad y miedo, la bestia azabache se detuvo muy cerca de su zona, empezando a caminar lentamente asomando su hocico por el lateral del árbol y este giro ligeramente su cabeza haciendo contacto con ellos, tras un rugido lanzo un zarpazo al árbol, pero el casta?o empujo con gran fuerza a las chicas hacia delante dejándolas fuera de su rango, el hombre lobo lanzo dos zarpazos, pero Jeno los bloqueo con sus antebrazos.

  -Como nos encontró, parece que sus sentidos animales eran mejores de lo que contaban las historias, al mezclarnos tanto en la maleza debimos camuflar nuestros olores y no producíamos ningún tipo de ruido- decía muy sorprendida Alysa y su mirada sé pozo en la herida del abdomen de Jeno, -Claro, la sangre, olio la sangre de su herida.

  -Jeno está perdiendo mucha sangre, esta perdiendo las fuerzas- afirmaba Astrid viendo como el casta?o continuaba bloqueando el ataque del hombre lobo.

  La bestia azabache lanzó desde su posición una mordida que por muy poco le arranca un trozo de carne al casta?o, pero este la esquivo echándose hacia atrás perdiendo entre los dientes un pedazo de su túnica destrozándose esta cayéndose de su cuerpo, pero en ese instante que el hombre lobo cerro la mandíbula, Jeno se abalanzó contra él y le arremetió en la quijada una patada la cual era ascendente desde el suelo llevando su pie a la altura de su cabeza con un gran impulso, el impacto fue devastador expulsando el monstruo sangre de la boca alejándose, pero en ese momento el casta?o se desplomó.

  -?Jeno!- exclamo Astrid agachándose en el suelo sosteniéndolo antes que se cayera empu?ando su mandoble con la otra mano, pero noto que la mirada del licántropo se posaba en otro lado.

  La bestia azabache permaneció quieto por un momento para luego lanzar un aullido marchándose corriendo hacia una dirección desconocida dejando muy sorprendidos a los presentes.

  -?Por qué se fue y nos ignoró?- se preguntaba la casta?a mientras hacía presión en la herida del casta?o que estaba desfalleciendo.

  -No importa, nos libramos, espero que Yan esté bien, no me siento con fuerzas como para buscarlos, pero aún debo salvar a mi madre- decía Jeno en voz muy baja.

  -Lo haremos Jeno, no vas a morir, no vas a...- le decía Astrid llorando mientras se observaba sus manos llenas de sangre.

  -Esa dirección, hacia ese lugar está el templo, que suerte, parece que encontró una presa que ansiaba matar con más intensidad, el hombre que lo encarcelo, nuestro se?or vampiro- afirmaba Alysa acercándose a Jeno agachándose retirando la mano de la casta?a, -No permitiré que mueras, al final lograste ingeniártelas para derrotar al ejército del amo, es una promesa, aparte me caes bien- le respondió la ni?a cortándose su antebrazo con el filo de la espada de Astrid empezando a gotear su sangre encima de la herida del casta?o y a la vez esta le mordió su cuello empezando a succionar sangre.

  Alejados de ese sitio, dentro de la cripta subterránea podríamos observar como aquel se?or de los vampiros estaba sentado tranquilamente frente a la herida centauride, esta empezó a retomar el conocimiento percatándose este mostrando una ligera sonrisa.

  -Veo que has despertado se?orita, sé que sonara brusco, pero necesitó que tu cuerpo sea entregado a mi compa?ero- le dijo este tomándola suavemente por el mentón, pero esta le escupió el rostro provocando que este frunciera el ce?o golpeando a Eleira en su cara.

  -Maldita, basura, una guerrera honorable como yo jamás caería ante tus malditos hechizos- le respondió ella mientras este se limpiaba la saliva de su rostro y se peinaba calmándose.

  -Lamento perder la compostura, nunca hay que rebajarse ante razas inferiores, fui ingenuo al pedirte algo, después de todo a mis ojos no eres diferente a una cabra- le dijo este tomándola por el cuello alzándola en peso mientras la centauride se retorcía, -Serás un sacrificio perfecto para él.

  Un poco lejos de ellos cerca del ataúd de oricalco, por no decir detrás del, se escondían dos sátiros y cuál de los dos estaba más asustado.

  -Como pude traerlos hasta aquí, me van a matar- se quejaba mientras lloraba Delel agarrándose la cabeza.

  -?Pero como fue que ellos se separaron de nosotros sin ningún tipo de explicación?- se preguntaba Yan de igual forma.

  -El cerebro humano es más sensible que el nuestro, no vez que la esencia de mi se?or ha dominado todo el bosque, él lo sabe todo y lo ve todo, es muy superior, puede manipularnos como a cabras fácilmente- le respondió el sátiro más peque?o.

  -?Si lo sabe todo y lo ve todo como no sabe que estamos aquí?- le pregunto Yan y de pronto sintió como el vampiro maestro soltó a la mujer en el suelo empezando a caminar hacia el ataúd.

  -Pronto morirás Eleira, pero primero debo acabar con estos infelices que piensan que pueden burlarse de mí- le dijo el vampiro pálido mientras que Yan se levantaba y cruzaba miradas con él.

  -Sí que lo sabía, ?maldición!, pero tu objetivo es revivir a esta momia, ?no?- le pregunto el sátiro de cabellos claros portando una sonrisa alzando su pu?o, -?Veamos que puedes revivir si lo hago polvo!- exclamo este intentando asestar un golpe contra los degradados huesos de la cabeza, pero un cuchillo fue lanzado a gran velocidad cortando ligeramente el antebrazo de Yan produciendo que parara su ataque y chorreara un poco de sangre que callo sobre la momia.

  -Como vuelvas a intentar algo así, prometo que te haré vivir en una tortura que el tártaro te parecerá una pradera llena de conejos- le dijo el vampiro que era quien lanzo el cuchillo, pero de pronto se escuchó un gran rugido.

  -???Galo!!!- se escuchó una rasgada voz proveniente de una bestia de pelaje azabache que acababa de entrar a la cripta subterránea.

  -Hay que tener muchas agallas para decir mi nombre- le dijo el vampiro pálido observándolo con el ce?o fruncido marcándose las venas en su frente eufórico de ira, -???Maldito perro!!!

  El licántropo se abalanzó contra el se?or de los vampiros mientras que este también corría hacia él provocándose una batalla entre ambas bestias sobrenaturales, pero en el ataúd, alejado del conflicto unas gotas de sangre cayeron sobre el tórax, este estaba abierto y una de esas gotas callo impactando contra el corazón parado y al poco tiempo este corazón, palpito.

  En otro lugar y otro momento, podemos ver en un lugar totalmente blanco a un casta?o conocido el cual se encontraba desnudo y solo.

  -Hmm, ?me pregunto como termine aquí, acaso he muerto?- se preguntó este y se escucharon una risa femenina.

  -Ja, ja, ja, no, no has muerto, pues tus amigas intentan aferrarte a la vida, lo cual me alegra pues somos uno solamente- Jeno escucho decir esas palabras y se giró observando a quien las decía.

  Era una mujer de contextura delgada, su piel es blanca y tiene un largo cabello de color rojo escarlata, es bastante lacio y liso ondulándose en las puntas, tiene varios mechones largos cubriéndole unos costados de su frente y porta unos ojos filosos de color azul marino, muy oscuros, pero en estos existe una hendidura de color dorado, pareciendo los ojos de una serpiente, la mujer se muestra bastante bella teniendo un rostro hermoso teniendo su dentadura un ligero filo, tiene grandes senos y curvas, pero unas vendas le rodea el cuerpo cubriéndole sus intimidades, donde deberían ir sus pies es donde es muy diferente, esta mujer porta la enorme cola de una serpiente de escamas carmesí.

  -?Tú eres...?- pregunto el casta?o confundido y ella le contesto.

  -Hola Jeno, es un gusto verte...

  Continuara...

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