En el corazón de la provincia más antigua de China, entre monta?as que guardan secretos milenarios, se encontraba una arqueóloga especializada en idiomas antiguos. Su pasión la había llevado por todo el mundo y había dedicado su vida a descifrar lenguajes olvidados y a descubrir secretos enterrados por el tiempo. Pero nada se comparaba con el descubrimiento que había hecho
Su última expedición la había llevado a una cueva escondida, un lugar mencionado solo en los relatos más antiguos de la región. En su interior había una puerta de aspecto oriental, majestuosa y enigmática. La madera tallada guardaba inscripciones en un lenguaje que parecía tener raíces chinas, pero que desafiaba cualquier intento de clasificación.
La arqueóloga había pasado delante de esa puerta una semana, con sus ayudantes trayéndole con regularidad tanto comida como combustible para el peque?o generador que mantenía las luces encendidas. A pesar de todos sus esfuerzos, había llegado a un punto muerto y lo único que le restaba era hacer fotografías de la puerta y las inscripciones para analizarlas en su estudio y consultar a otros especialistas que pudieran ofrecerle alguna ayuda.
Mientras se acercaba a su equipo, un ligero temblor comenzó a sentirse bajo sus pies. Sin dudarlo, corrió hacia su mochila para agarrar su ordenador portátil donde guardaba todos sus apuntes y descubrimientos sobre varios idiomas.
En su carrera contra el tiempo se dio cuenta de que el temblor no era natural y parecía como si las vibraciones provinieran de la puerta misma. Con el ordenador en mano, se volteó hacia la salida, pero fue entonces cuando el suelo bajo ella cedió, lanzándola hacia una sala oculta debajo de la cueva justo cuando el techo se venía abajo.
Rodeada de polvo y oscuridad, la arqueóloga vio que se encontraba ahora en una cámara subterránea, aislada del mundo exterior por los escombros que bloqueaba el agujero en el techo. Sin embargo, un detalle capturo su atención. En el centro de la cámara, iluminada por una luz misteriosa que le permitía ver en la oscuridad de la cueva, había otra puerta parecida a la que encontró, pero con inscripciones que parecían aún más antiguas.
Con la misteriosa luz como guía, la arqueóloga buscó infructuosamente otra salida, pero la única vía de escape que podía ver era el hueco del techo, ahora obstruido por los escombros, y la enigmática puerta.
Consciente de que cada momento era precioso, se acercó a la nueva puerta para ver si se podía abrir. Pero mientras se acercaba y a pesar de la situación desesperada, su pasión por el conocimiento y la arqueología hacía que su corazón latiera más rápido por lo que tenía delante. Sabía que, atrapada en ese lugar, estaba delante de algo que podía cambiar por completo la historia de China, y puede que del mundo entero.
Mientras examinaba las inscripciones y la puerta, un nuevo temblor comenzó a sacudir la cueva, esta vez aún más intenso que el anterior mientras la puerta empezaba a brillar más y más fuerte.
Y mientras se cubría los ojos de la luz cegadora, el techo, ya debilitado por el temblor previo, colapsó por completo, sepultando los misterios de la cueva junto con la arqueóloga bajo toneladas de roca, para siempre.
Despierto en una habitación ba?ada en una luz suave, frente a una mujer de inigualable belleza oriental, que me observa sentada en un sillón de aspecto oriental con una mezcla de serenidad y tristeza. Su vestimenta, aunque parece simple, claramente es digna de un palacio imperial chino.
"?Quién eres? ?Dónde estoy?" Pregunto confundida.
"Mi nombre es He Xiangu", me responde con una voz que calma mi turbado corazón. "Y te encuentras en algún lugar entre la vida y la muerte. Siento decirte que actualmente estas muerta”
"?Muerta?", la palabra se me escapa. Sé que tendría que estar más aturdida, en un profundo shock, pero por alguna razón, mi mente se siente clara y parece como si nada me preocupara.
"Lo lamento profundamente, pero sí”, me dice mientras asiente ante mis palabras. “Tu búsqueda te llevó a un lugar que no tendría que existir. La puerta que encontraste no debía estar allí y su hallazgo activaron una serie de se?ales que nos obligaron a destruirla, y tú fuiste una víctima incidental de esas circunstancias."
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"No puedo creer que todo terminé así", murmuro con una tranquilidad fuera de lugar en las circunstancias en las que estoy.
"Como has muerto por nuestra culpa hay una compensación, algo que ya hemos hecho antes en circunstancias similares", me dice He Xiangu mientras me dedica una sonrisa melancólica. "Te ofrecemos la oportunidad de reencarnar en el mundo al que originalmente estaba conectada esa puerta, con tus recuerdos intactos. Además, recibirás un cuerpo con la Bendición de los Cielos y una petición menor."
"?Podría elegir esa Bendición?", pregunto inmediatamente, intrigada a pesar de la situación y supongo que gracias a mi tranquilidad, la que solo puedo definir como sobrenatural.
"Claro, es lo menos que podemos hacer", me contesta.
“?Y cómo lo hacemos, cual sería esa Bendición?”, pregunto nuevamente.
“En el mundo al que vas, la gente que nace con la Bendición de los Cielos les permite tener cuerpos más fuertes y mejor comprensión de diversas cosas que no puedo revelarte. Hay otras Bendiciones, pero al nacer humana no puedes tenerlas”, me contesta.
“Si quieres escoger, tendrás que indicar como quieres repartir la Bendición que se te ha concedido”, me dice He Xiangu con una sonrisa. “?Qué quieres, un cuerpo fuerte, mejor compresión, más suerte o un poco de todo?”
Miro a He Xiangu con indecisión y le digo “?No hay alguna forma un poco más grafica de poder escoger, algo que me diga la magnitud de esa Bendición para estar más informada sobre lo que escojo?”
He Xiangu me mira por un momento y me dice “Sabiendo del mundo de dónde vienes, creo que esta forma te resultara más amable.”
Con un gesto de la mano, un pilar surge del suelo con un pergamino en la parte de arriba.
“Adelante, creo que todo te quedara más claro”, me dice con una sonrisa.
Me acerco al pilar y miro el pergamino. Veo que solo tiene cuatro entradas que dicen:
Cuerpo 8, Comprensión 8, Espíritu 8, Suerte 8
“?Que significa esto?”, le digo a He Xiangu sin mirarla mientras me concentro en el pergamino para intentar descifrar que significa lo que pone.
“Esas es la Bendición con las que nacerás en el nuevo mundo”, me dice He Xiangu. “En ese mundo un humano, sin estar Bendito, normalmente tendría entre 4 y 6 en lo que esta apuntado en el pergamino. Según tu petición, puedes aumentar o disminuir esos números para escoger como quieres que se reparta tu Bendición, pero te aviso que no puedo decirte que significa ni para que sirve lo que esta apuntado en el pergamino.”
Miro durante largo rato el pergamino bajo la atenta mirada de He Xiangu y comprendiendo lo que ha tomado de ejemplo de mi mundo, me pongo a dudar mientras mi peque?a alma de min-maxer que solo surge cuando juego a videojuegos de tarde en tarde me posee.
Tras tomar una decisión le pregunto “?Si pongo un 2 en uno de los apartados sería demasiado malo?”
Me mira y me pregunta a su vez “?Estás pensando en poner un 2 en algo?”
“Si”, le contesto. “Por lo que puedo intuir con esas estadísticas, por ponerles algún nombre, y por el tipo de puerta que encontré, imagino que el mundo al que voy está relacionado de alguna manera con la mitología China.”
Dejo el pergamino para mirarla fijamente y le digo” Y que casualmente tengas el nombre de uno de los ocho inmortales supongo que no es del todo casualidad.”
He Xiangu me mira con su sonrisa sin confirmar o denegar nada, pero puedo notar un destello de reconocimiento en sus ojos.
“En un mundo de ese tipo, supongo que tener un cuerpo fuerte puede ser útil, pero siempre será inferior a dominar técnicas mágicas o tener la suerte de los cielos de tu parte si todas las antiguas historias tienen algo de razón”, le digo. “Incluso Sun Wukong, a pesar de su poderoso físico, cuando se rebeló contra los cielos confió más en sus técnicas mágicas que en su fuerza.”
“Puede que luego me arrepienta, pero escojo Cuerpo 2, Comprensión 10, Espíritu 10, Suerte 10”, le digo para confirmar mi elección.
“?Estás segura?”, me pregunta, dejando de sonreír y con una expresión seria en su rostro.
“Si, para bien o para mal”, le contesto.
Con un gesto de su mano, el pilar con el pergamino desaparece.
"Y, ?Tu petición menor?", me pregunta a continuación.
"Considerando lo bajo que es mi Cuerpo, probablemente naceré con un cuerpo que se enferma con facilidad, seré la típica ni?a que coge todos los resfriados y enfermedades de su alrededor. Quiero nacer en una familia que pueda cuidarme y pagar a los médicos que me tendrán que visitar y tratar frecuentemente", le digo.
He Xiangu asiente, su rostro reflejando una aprobación sincera mientras me dice "Es justo. Será concedido."
Luego, con un gesto elegante, hace aparecer una puerta similar a la que encontré en la cueva "Al cruzar, comenzarás tu nueva vida. Recuerda tus experiencias pasadas, te servirán bien."
Me acerco a la puerta, llena de una nueva determinación "Gracias, He Xiangu, por esta segunda oportunidad."
"Que encuentres la paz y el propósito en tu nueva vida", me dice mientras empujo la puerta y la abro preparada para atravesarla.
“Lástima que no recordaras nada de esto”, le escucho decir de repente justo cuando se abren las puertas, pero antes de que pueda reaccionar a sus palabras, un túnel lleno de estrellas me reclama.

