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Capitulo 3

  El eco de mi grito interno parece resonar a través de la majestuosidad del salón, aunque en realidad permanezco tan silenciosa como siempre, con mis ojos abiertos de par en par, fijos en la figura imperial que domina la estancia. El Emperador, mi supuesto padre, irradia una autoridad innegable, con una presencia tan formidable como el trono que ocupa. A los lados del trono hay dos personas, a la derecha esta una figura que claramente es un eunuco vestido con el traje más lujoso que he visto y que nos mira con una inusitada seriedad, mientras que a su izquierda esta un hombre alto y delgado, vestido con una armadura y que tiene un gran bigote que apenas puede ocultar una media sonrisa mientras alterna su mirada entre el Emperador y yo.

  Con miedo, miro alrededor buscando alguna pista de que puede ir esta ceremonia, pero aparte del extra?o altar y muchas decoraciones de fénix y lotos y unos cofres a un lado de este, no puedo notar nada más.

  Mi madre, aún arrodillada, levanta la cabeza y, con una voz clara y firme, se dirige al emperador "Hijo del Cielo, presento ante usted a mi hija en su primer mes de vida, como dictan nuestras tradiciones y su voluntad, para que le conceda un nombre."

  Al escuchar las palabras de mi madre, todo lo que está pasando cobra sentido para mí de repente, y comprendo que estamos celebrando mi ritual del Man Yue.

  La ceremonia del Man Yue, celebrado tradicionalmente para conmemorar el primer mes de vida de un bebé, adquiere una nueva dimensión dada mi posición inusual y el estatus de mi familia. Las preparaciones excesivas, la escolta de honor, y ahora la audiencia ante el emperador, mi padre, todo cobra sentido en el contexto de esta tradición profundamente arraigada en la cultura china.

  Y la importancia política de nuestra familia simplemente ha magnificado aún más la celebración. La magnitud de este evento simplemente esta tan alejada de las pocas celebraciones de este tipo que había visto en mi mundo que simplemente ni se me había pasado por la cabeza.

  Veo que el emperador asiente mientras el eunuco que está a su derecha se adelanta unos pasos y empieza a hablar con una voz clara que resuena en todo el salón "Que Wen sea su nombre y su apellido comparta la gloria de la familia Sun. Que su sabiduría este a la altura de su nombre y de la de sus ancestros.”

  A continuación, de un lado del salón se acerca lo que parece un sacerdote taoísta, vestido con ropas ceremoniales y portando un par de peque?os platos de oro con unos objetos encima de ellos: un peque?o sello de jade y una delicada pluma de ave. Estos objetos, me doy cuenta, deben de ser importantes. El sello, por su forma, se parece a los sellos que usaban en la antigüedad en china y en cuanto a la pluma, supongo que tendrá algún tipo de significado simbólico. El supuesto sacerdote se acerca al altar que esta al pie del escalón y deposita los platos encima del altar, tras lo cual se retira andando hacia atrás, como para no dar la espalda al emperador.

  El eunuco, tras esperar a que el hombre se retire, continúa hablando “Estos objetos son el Sello Imperial, que representa el poder del Imperio y una pluma de Tianyu Feng, la bestia guardiana de nuestras tierras. Que ambas den su bendición a Sun Wen.”

  Tras estas palabras y sin que nadie le diga nada, como si todo estuviera ensayado, RuNu Lianhua se levanta, y con cuidado, avanza hasta el altar sin mirar en ningún momento hacia la parte de arriba del salón donde está el emperador, colocándome sobre un cojín de seda que esta sobre el altar, justo en el centro, con el sello a un lado y la pluma al otro. Tras depositarme en el altar, se retira andando hacia atrás, sin dar nunca la espalda al emperador, para arrodillarse de nuevo tras mi madre como antes.

  Una vez en el cojín, con curiosidad miro tanto el sello de jade como la pluma, sintiendo algo raro de ellos, pero sin saber exactamente que es. Mientras miro los objetos, el eunuco continúa hablando “Que el Sello Imperial infunda en Sun Wen la gloria de sus antepasados, que la pluma de Tianyu Feng te proteja de todos los males. Que los Cielos te concedan su bendición y una larga vida”

  Con un gesto amplio de su brazo, se?ala la dirección de los cofres mientras continua. Miro como puedo en esa dirección, pero poco puedo ver desde la situación en la que estoy.

  “El emperador, en su infinita generosidad, concede estos tesoros a Sun Wen como regalo de nacimiento, para que pueda crecer como una hija digna de la familia Sun”, continúa hablando sin perder el ritmo.

  Mientras escucho todo el discurso, cada vez más todo esto me parece más una ceremonia formal con frases ya fijadas. Si tengo hermanos, cosa que no dudo, estoy segura de que el mismo ritual se ha hecho y las mismas frases se han pronunciado para cada uno de ellos. Lo único extra?o es que todo el rato habla de mi como miembro de la familia Sun, pero no dice que sea una princesa, hija del emperador o algo similar, lo cual me extra?a en una ceremonia tan formal en una sala del trono.

  El eunuco continúa hablando con frases ceremoniales, y la verdad, empiezo a estar cansada de la ceremonia. No sé cómo esperan que un bebe normal pueda aguantar todo esto sin llorar y me siento tentada de hacerlo solo para ver cómo reaccionan, pero mirando hacia el que sigo suponiendo que es mi padre, veo que me está mirando fijamente y al ver que miro hacia él, su rostro pétreo parece esbozar una peque?a sonrisa, por lo que decido no estropear el ritual.

  Con el rostro pétreo, como si le aburriera la ceremonia, el eunuco continua con su guion “La consorte Fei Xiang puede recoger a su hija y presentársela al emperador.”

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  Mirando hacia mi madre, veo que se levanta y acercándose al altar, me coge en brazos y lentamente sube los escalones que llevan al trono del emperador. Mientras va subiendo me voy poniendo nerviosa. Se que no tengo motivos para estarlo después de todo lo que se ha dicho y hecho, pero me queda un peque?o miedo de que, debido al problema de mis piernas, el Emperador decida hacer algo drástico y eliminar lo que puede ver como una mancha en la familia imperial.

  Tras llegar a la parte superior de la escalera, mi madre se arrodilla ante el emperador mientras me alza sobre su cabeza. Miro al emperador, y ahora que estoy mucho más cerca y mi visión es mejor que aquel primer día, veo que es bastante guapo, con una larga y cuidada barba. Mientras lo examino, se levanta. Al levantarse, el eunuco y el hombre con armadura se arrodillan, y por el sonido que se levanta en la sala, imagino que todos los demás presentes también se arrodillan.

  Mi padre, tras contemplarme brevemente, y sin mostrar la sonrisa que le vi antes cuando me miro mientras estaba en el altar, me recoge con las dos manos y me alza ante la corte mientras habla con una voz profunda” Te reconocemos como hija imperial y te damos el título de Zhāohuán, hija favorita del emperador.”

  Al pronunciar estas palabras, noto como el eunuco que está a la derecha de mi padre da un respingo y le tiembla la comisura de un ojo, como si lo que acaba de pronunciar no estuviera previsto en el ritual. También empiezo a escuchar quedos susurros por la sala, como si nadie es esperara una declaración semejante del Emperador.

  Tras pronunciar esas palabras, e ignorando todos los susurros a su alrededor, veo como mira a mi madre y continúa hablando.

  "Fei Xiang, a partir de hoy te otorgamos el título de Guifei Xiang. Como corresponde a tu nuevo rango, se te asigna el Pabellón del Aroma de las Nubes en el palacio interior para que residas allí”, continúa hablando mi padre.

  Veo que el eunuco hace un gesto como si fuera a levantarse mientras los susurros alrededor de la sala se hacen más fuerte, pero mi padre hace un gesto con un brazo mientras me sostiene con él otro y el eunuco se vuelve a arrodillar mientras los susurros paran de golpe.

  “Hemos hablado y nuestra voluntad será obedecida”, pronuncia con un tono que indica serios problemas para todo aquel que no esté de acuerdo.

  Tras cogerme nuevamente con las dos manos, me deposita de nuevo en las manos de mi madre, que me lleva a su pecho mientras noto a través de sus brazos que está temblando. Cuando miro hacia su cara, veo en su frente gotas de sudor y un nerviosismo que nunca había visto en ella, excepto aquella primera noche cuando le dijeron el problema de mis piernas.

  Mi padre vuelve a sentarse, con lo cual todo el mundo vuelve a levantarse, incluyendo a mi madre. Veo que hace un gesto con el brazo hacia el eunuco, el cual, ahora que me fijo, nos está mirando con cara de pocos amigos, como si la ruptura del ritual fuera culpa nuestra. Por curiosidad miro hacia el tipo de la armadura y veo que está haciendo esfuerzos para permanecer serio, y por como mira la escena, creo que son para no ponerse a reír.

  Mientras miro al hombre de la armadura, el eunuco parece que se recompone y, a pesar de seguir mirándonos como si hubiéramos matado a su perro o algo similar, continua con la ceremonia, pero por su tono, parece que ya no está siguiendo el guion establecido, si no que tiene que estar pensando sus palabras antes de pronunciarlas.

  “Guifei Xiang, puede retirarse con Zhāohuán Wen”, dice finalmente.

  Mi madre, todavía nerviosa por los acontecimientos, se da la vuelta con cuidado, como si no estuviera acostumbrada a darle la espalda al emperador y empieza a bajar. Mientras desciende, noto que se recompone y recupera su porte digno, como si ahora fuera una emperatriz bajando las escaleras. Y puede que no esté equivocada del todo, si recuerdo bien los antiguos rangos imperiales, su nuevo título solo estaría un paso por debajo de la esposa oficial del emperador.

  Al terminar de bajar las escaleras, se dirige hacia donde estaba al principio y me entrega a RuNu Lianhua, que por su rostro veo que está totalmente sorprendida y me coje como si sostuviera algún tipo de tesoro y no un bebe. Tras entrégame, mi madre se vuelve a arrodillar como al principio de la ceremonia.

  El eunuco vuelve a hablar como queriendo que la ceremonia termine lo más rápido posible “A continuación, el tradicional banquete se celebrará en el Salón de la Armonía Suprema.”

  Cuando termina de pronunciar esas palabras, mi padre se levanta de repente, haciendo que todo el mundo tenga que volver a arrodillarse. Mirando a toda la sala, se gira y se marcha del salón a través de unas cortinas que hay detrás de la plataforma del trono, acompa?ado por el hombre de la armadura, y el eunuco, que tiene el aspecto de alguien que quería decir algo más y le han cortado, se da la vuelta rápidamente y se marcha detrás de ellos.

  Tras marcharse el emperador, todos los presentes, entre voces quedas ahora que la presencia del emperador no les impide hablar, se levantan. Mi madre y RuNu Lianhua también se levantan y, acercándose a nosotras, mi madre le indica a RuNu Lianhua que me lleve a los aposentos para que descanse, que ella tiene que asistir al banquete.

  Mi madre me acaricia la cabeza para despedirse de mí y veo que camina hacia una puerta lateral del salón. Mientras se dirige hacia la puerta veo que mucha gente se acerca a ella con intención de hablar, pero no puedo ver que pasa por que en ese momento RuNu Lianhua decide salir del salón.

  Según salimos, me sorprendo. Aparte de la escolta de mujeres que vino con nosotros, veo media docena de soldados, estos varones y con las mismas armaduras que los guardias de las puertas del palacio.

  Uno de ellos se acerca y le dice a RuNu Lianhua que tiene ordenes de acompa?arnos hasta el palacio exterior, que supongo que será el recinto de donde salimos.

  Tanto los nuevos soldados como seis de las guardias que vinieron con nosotras nos rodean y rápidamente nos guían a través del camino por el que vinimos. Al llegar a las puertas del patio donde está la casa en la que residimos, los guardias varones se quedan fuera y entramos acompa?adas de las guardias femeninas, que apresuran a RuNu Lianhua a entrar en nuestros aposentos como si temieran que pasara algo.

  Mientras volvemos, reflexiono sobre el final de la ceremonia. Está claro que lo que hizo mi padre no estaba planeado y pillo a todo el mundo por sorpresa. Queda por ver si lo que ha hecho es algo bueno o malo. Supongo que todo dependerá de las razones por las que lo ha hecho.

  Al llegar a la ya familiar habitación donde está mi cuna, RuNu Lianhua me deposita en ella, arropándome para marcharse a continuación, y me doy cuenta de que desde que salimos del salón, no me ha dirigido la palabra ni me ha llamado Gongzhu Wen como suele hacer. Con un suspiro y mientras me quedo dormida, ya que mi peque?o cuerpo está agotado de todo el ajetreo, rezo para que RuNu Lianhua vuelva a la normalidad ma?ana, ya que me había acostumbrado a ella y echaría de menos sus conversaciones conmigo, aunque yo nunca respondiera.

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