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Nuevos vientos

  *Hospital de Aldoria – dos días después del combate contra Ultear*

  El sonido rítmico de los sistemas de soporte vital marcaba el tiempo con una monotonía cruel.

  Abrí los ojos. Metal blanco. Olor a limpieza artificial.

  —Ya veo… fallé.

  Mente Serena y el resto de mis habilidades llevaban mucho tiempo desactivadas.

  Respiré hondo y reuní el valor para revisar mi estado completo.

  —Sistema integral —susurré—. Monitoreo total.

  Usuario: Elion Vexar

  Estado: Debilitado

  Velocidad: 5 (-17)

  Fuerza: 5 (-16)

  Resistencia: 5 (-17)

  Flexibilidad: 5 (-15)

  Saciedad: 15%

  Hidratación: 20%

  Energía física: 5%

  Energía mental: 10%

  Integridad ósea: 42%

  Integridad muscular: 62%

  Integridad neuronal: 95%

  Energía astral: 30/55

  Umbrales singulares: 1 (Mente Serena) — inactivo

  Saturación: 0%

  —Mi energía astral aumentó enormemente…

  pero no puedo luchar durante al menos un mes.

  Era evidente: había sobrevivido, pero a un precio alto.

  Intenté activar Mente Serena, Biología Interna y Reorganización Química para acelerar la recuperación.

  El cuerpo se resistió.

  —No hay nutrientes suficientes —concluí sin emoción.

  Una hora después, la puerta se abrió.

  Huxtle entró cargando un canasto de frutas y cítricos que desentonaban con el entorno estéril.

  —Es la primera vez que te veo luchar —dijo tras un suspiro—.

  Y fue increíble. Combatir de igual a igual contra una protegida de los Noltheim…

  Se quedó en silencio unos segundos.

  —Lo que viene no será fácil, Elion. He visto personas como tú caer al abismo… demasiadas veces.

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  —No tenía alternativa —respondí—.

  Además, estoy bajo la protección del director.

  Huxtle frunció el ce?o.

  —?Aún insiste con esas ideas absurdas? ?Te llevará a la ruina!

  No respondí.

  Comí lentamente, dejando que el cuerpo aceptara los nutrientes básicos.

  Tras veinte minutos de maldiciones, Huxtle se calmó y se sentó a mi lado.

  —Has llamado demasiada atención.

  Los Urexian y los Sahrian ya están moviéndose —advirtió—.

  No te verán solo como una amenaza… también como una oportunidad.

  —Es un riesgo calculado —respondí con calma—.

  Y mientras esté en Aldoria, tengo protección.

  —Fuera de aquí no la tendrás —dijo con gravedad—.

  En misiones y pasantías, las familias controlan todo.

  —Para entonces, ya habré dado otro paso —interrumpí—.

  Ahora debo reclamar las recompensas del top 10.

  Huxtle suspiró.

  —Cuídate, Elion. Haré lo que pueda… mientras siga dentro de Aldoria.

  Mi cuerpo apenas respondía.

  Solicité una silla de ruedas.

  Treinta minutos después, me dirigía a la oficina del director.

  Las miradas se acumulaban en el trayecto: miedo, ira, curiosidad.

  Mi historia ya circulaba.

  Frente a las enormes puertas, la presión emocional aumentó.

  Activé Mente Serena por puro hábito.

  Las puertas se abrieron.

  La luz me cegó por un instante.

  —Finalmente llegaste, chico —dijo una voz profunda—.

  Soy Julius Aldoria, de la familia que existía antes de la bendición de los Xarvans.

  Las puertas se cerraron lentamente.

  —Durante generaciones hemos intentado unificar a las familias y diversificar el poder —continuó—.

  Pero el hambre y el miedo los mantienen ciegos.

  Me observó con atención quirúrgica.

  —Creemos que puedes ser un pilar para redefinir el sistema.

  Al menos, dentro de Aldoria.

  El silencio se alargó.

  —?Qué necesita que haga? —pregunté al fin.

  —Por ahora, elige tus recompensas —respondió—.

  Tienes derecho al Elixir de Condensación Astral y dos habilidades básicas de alto rango para una resonancia completa.

  Negué suavemente.

  —Quiero modificar las recompensas.

  Julius alzó una ceja.

  —No me interesa una resonancia familiar —continué—.

  Quiero un umbral singular.

  La presión en la sala aumentó.

  Por un instante, el espacio pareció comprimirse.

  Luego, se disipó.

  —Es posible —dijo Julius—.

  Ha habido precedentes… pero nunca alguien lo pidió de forma directa.

  ?Cuál deseas?

  Sonreí.

  —Acumulación Química.

  Julius me observó con detenimiento.

  —Te mueves demasiado cerca de los Urexian —advirtió—.

  Son codiciosos con el talento.

  —No planeo tomar más de ellos —respondí—.

  Con esto basta.

  —?Algo más?

  —Sí.

  Quiero cambiar el Elixir de Condensación Astral por uno de Acumulación Astral.

  Además, 100 gramos de Huslanita y Duhlenium, y la diferencia equivalente en soluciones nutricionales de máxima calidad.

  Julius rió suavemente.

  —Has estudiado bien los valores y normativas.

  Asintió.

  —Acepto, pero ahora tú debes aceptar mi condición.

  Me observó fijamente.

  —únete al Club de Estudio de Habilidades número 999.

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