home

search

Capítulo — El Tiempo que No Avanza

  El lugar no tenía forma.

  No era oscuridad, porque la oscuridad aún concede profundidad.

  Esto era una ausencia sin fondo, como si el mundo hubiera olvidado cómo extenderse.

  Syra permanecía de pie, pero no recordaba haberse detenido.

  Solo sabía que ya no caminaba.

  El Camino no lo empujaba.

  No lo llamaba.

  No lo evaluaba.

  Simplemente… lo había dejado ahí.

  Respiró.

  El aire entró con dificultad, como si no fuera bienvenido.

  Cada inhalación pesaba más que la anterior, no por cansancio físico, sino por una presión que no sabía nombrar.

  Taken from Royal Road, this narrative should be reported if found on Amazon.

  No había voces.

  No había visiones.

  No había pruebas.

  Eso fue lo que más le inquietó.

  Había enfrentado al ni?o.

  Había abierto algo que llevaba demasiado tiempo sellado.

  Y ahora… nada.

  El silencio no era descanso.

  Era espera sin promesa.

  Syra bajó la mirada hacia sus manos.

  No temblaban.

  Eso también le molestó.

  Había esperado romperse.

  Esperado caer.

  Esperado gritar.

  Pero el Camino no le concedía ni siquiera eso.

  El tiempo pasó.

  O tal vez no.

  No había forma de medirlo.

  No había cambio en el entorno que indicara avance o retroceso.

  Solo la respiración.

  Y el peso que crecía con cada una.

  Pensó en sentarse.

  Pensó en acostarse.

  Pensó en cerrar los ojos y no abrirlos más.

  Pero algo en el silencio parecía observar no su resistencia… sino su rendición.

  Así que se quedó de pie.

  No por fuerza.

  Por inercia.

  En algún punto —imposible saber cuándo— la presión se volvió insoportable.

  No como dolor, sino como una pregunta que no dejaba de repetirse sin palabras:

  Syra apretó los dientes.

  No avanzó.

Recommended Popular Novels