Al día siguiente, después de un día entero de sue?o profundo, Kael despertó de su letargo. Un dolor punzante le atravesó las costillas, pero no hizo sonido. Y tambien como si el cansancio no se hubiera ido del todo, pero la claridad regresaba lentamente a su mente.
// -- despertaste animal si que te fuiste en la profunda durmiendo... -- //
Kael pensamiento: pues fue un día demasiado difícil... ya pensaba que terminaría exiliado... este tema de humanos y demonios es bastante sensible...
Se quedó unos segundos mirando el techo, recordando cada palabra del juicio, cada mirada tensa.
Kael pensamiento: ?Oyee! Y completamos la misión y ni siquiera pregunté qué ganamos...
// -- la recompensa me subió a nivel 2 ahora tengo la habilidad evaluación... podemos saber el estado con características de varias cosas. -- //
Kael pensamiento: ?Oyee, esa habilidad está buenísima!
Intentó moverse para incorporarse... pero no pudo.
Sentía como si estuviera atrapado. Encadenado.
Miró hacia abajo.
Caria lo tenía completamente abrazado y apretado, como si temiera que escapara en cualquier momento. Sus brazos rodeaban su peque?o cuerpo con una firmeza casi exagerada, y su respiración cálida golpeaba su pecho.
Kael pensamiento: ??Por qué carajos estoy en esta cama con mi amá!?!?!??!
// -- pues después de lo de ayer los 2 cayeron rendidos ella no te soltó en ningún momento... creo que te tendrá así hasta 2 semanas más... -- //
Kael pensamiento: ay no mames...
Intentó zafarse poco a poco, moviendo apenas los hombros para no despertarla. Pero apenas logró avanzar unos centímetros, una mano sujetó su pijama con fuerza.
Caria abrió los ojos. No estaba dormida del todo.
Con una mirada intensa, aunque todavía adormilada, murmuró:
—?Adónde crees que vas...? Aún me debes mucho por todo lo que me hiciste sufrir...
—Ay, ama... ?te puedo preparar mucho chocolate... pero sin apretarme tanto...?
Caria, sin responder con palabras, lo volvió a envolver con sus brazos como si fueran tentáculos y lo "devoró" en un abrazo exagerado.
—?AUXILIOOO!... amá, despacio... me duelen las costillas...
—Muchos besitos, smosh smosh smosh —dijo Caria, llenándole la cara de besos mientras hacía sonidos exagerados— (>*3*)>(>*3*)>(>*3*)>
En ese momento, Tana entró en la habitación con el desayuno, intentando que ambos descansaran un poco más.
Kael alzó la mano como si pidiera ayuda.
—?Mamá Tanaaaa, sálvame!
Tana lo miró con tristeza fingida y condescendencia.
—El joven amo hizo cosas muy malas... debe pagar...
Y así, Kael tuvo que pagar una gran cuota de cachetes apretados y besos por la alta traición que había cometido contra el corazón de su madre.
Cuando por fin logró escapar de la "secta apreta cachetes", salió caminando rápido, ignorando el dolor que le punzaba las costillas.
El aire del campo de entrenamiento estaba fresco esa ma?ana. La tierra aún conservaba la humedad del rocío, y el sonido de las armas chocando marcaba el ritmo del entrenamiento.
Ken se encontraba al centro, dando órdenes a los soldados, que respondían con disciplina.
Kael se acercó exausto. Su expresión cambió por completo. Se detuvo frente a Ken y, sin dudarlo, se inclinó profundamente, visiblemente apenado.
—Tío Ken... quiero disculparme por desobedecerlo y ponerlos en peligro...
Ken llevó una mano al pecho dramáticamente.
—Pues sufrí mucho... ay, qué dolor, qué pena... ay, pobrecito de mí... —exageró con teatralidad—. Pero si me regalas varias barras de chocolate para unas se?oritas de la ciudad... podría perdonarte...
Los soldados explotaron al unísono.
—???NO SE LO MERECE!!! ???JEFE MONO NO LE Dé NADA!!!
Ken giró bruscamente.
—???AAAA, cállense!!! ???O los haré correr todo el día!!!
Kael frunció el ce?o.
—Te tendré tus chocolates la próxima semana, viejo cochino.
Ken abrió los brazos con emoción exagerada, lo abrazó y le dio un par de besos ruidosos en la cabeza.
—?Ayyy, qué lindo es mi jefecito! Smoch smoch.
—?AAAA, aléjate... me vas a abrir los puntos, viejo cochino!—protestó Kael mientras intentaba zafarse.
Las risas de los soldados suavizaron el ambiente. El peso del día anterior parecía más ligero entre bromas.
Luego vino la disculpa con el "tanque de acero".
Kael se acercó a Holley, que estaba supervisando el entrenamiento de algunos reclutas.
—Tía Holley... yo quería disculparme por haberla expuesto a tanto...
Se inclinó formalmente, pero antes de terminar la reverencia, Holley lo agarró con firmeza.
—Como pago por hacerme sufrir, esos cachetes serán todos míos —declaró con emoción infantil—. ?Wiiii!
——?AAAAAAAAA! ?Tía holley, no tan fuerte!—gritó Kael mientras era atrapado.
Holley lo sostuvo un momento más, mirándolo con cari?o. En su expresión había un leve instinto maternal que pocas veces dejaba ver.
—Joven amo, por favor piense más las cosas antes de hacerlas... los que se preocupan por usted también sufren, y mucho... —dijo con voz más suave—. Ahora dame unos besitos, smoch smoch (>*3*)>.
Kael terminó nuevamente rodeado de afecto excesivo.
Solo quedaba un guardián.
Kael mas exausto y derrotado fue hacia la biblioteca.
El interior estaba en silencio, con el olor a papel antiguo y madera vieja llenando el aire. Entre varios libros apilados, Enta descansaba, sentado en una silla, con expresión tranquila.
Kael irrumpió con cara de haber soportado varias guerras. Caminaba firme, pero el leve arrastre de uno de sus pasos delataba que su cuerpo aún no estaba del todo recuperado.
—?Tío Enta!!!!!!!!!!!!!!
Enta abrió los ojos inmediatamente.
—?Qué sucede, joven amo?
Kael lo miró con una mezcla de leve enojo y culpa.
—?Tío Enta! ?Yo vengo enojado con usted!
Enta arqueó una ceja, sorprendido.
—?Por qué, mi joven amo? ?Hice algo mal?
—?Pos sí! ?Tío Ken me dijo que estuviste a punto de poner en peligro tu vida por salvarme!
Enta parpadeó, confundido.
—Pues esa es la ley... como su guardián, mi deber es preservar su vida aun a costa de la mía...
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Kael cruzó los brazos, pero el gesto le arrancó una punzada en las costillas. No hizo sonido.
—No, eso no se vale. ?Yo no permito esa ley! ?Queda anulada, aunque la diga el tata!
Enta lo miró completamente perplejo.
—Pues... no habría arriesgado mi vida si usted no se hubiera puesto en peligro...
—?Pues yo tengo permiso! ?De eso tú ya no!
—??QUé!? ?Cómo puede decir eso?
—?Pos lo digo! Si tu vida se pone en riesgo, mamá Tana me va a pegar.
Enta parpadeó.
—?Y por qué te pegaría la se?orita Tana?
—Pos porque sí... Además... tiene razón... —su tono bajó poco a poco—. Me disculpo por forzarlo a llegar a ese extremo. Espero no tener que verme en esa situación nuevamente... yo no quiero que se haga da?o por mi culpa.
Lo miró con una mezcla sincera de preocupación y algo más profundo. No era solo culpa. Era miedo.
—Tío Enta, usted me ha cuidado y protegido desde que tengo uso de razón... subestimé su compromiso hasta que me rega?ó en la pelea con el mago... ahí me di cuenta de todo lo que usted estaba dispuesto a sacrificar... así que me haré cada vez más fuerte para no tener que verlo sufrir nuevamente.
Kael bajó la mirada un segundo. Su respiración se volvió un poco más pesada.
—Yo... pensé que podía cargar con todo solo... pero cuando lo vi dispuesto a dar su vida por mí... entendí algo que no había querido aceptar...
Dio un paso al frente. El movimiento le arrancó un dolor agudo en el costado. Apretó los dientes.
Y sin aviso previo, abrazó con fuerza las piernas de Enta.
El impacto del movimiento hizo que el aire le faltara un instante, pero no se soltó.
No fue un gesto elegante ni digno de un heredero.
Fue el abrazo torpe, impulsivo y desesperado de un ni?o que casi pierde a alguien importante.
—No quiero que usted muera por mí...
—Usted no es solo mi guardián...
—Usted es... mi familia.
El silencio se volvió denso.
Enta, que había enfrentado guerras y criaturas monstruosas sin temblar, sintió cómo algo le apretaba el pecho con más fuerza que cualquier herida física. Por primera vez desde que aceptó esa misión, entendió que no solo estaba cumpliendo un deber.
Sus manos dudaron un segundo antes de posarse con cuidado sobre la cabeza del ni?o.
—Joven amo... —murmuró con voz más baja de lo habitual—. Mi vida no es una carga... protegerlo no es una obligación vacía... es un honor.
Se agachó lentamente, lo suficiente para quedar más cerca, y apoyó su frente un instante sobre la cabeza de Kael.
—Pero le prometo algo... no buscaré la muerte imprudentemente. Viviré lo suficiente para verlo crecer... para verlo convertirse en alguien fuerte... y para rega?arlo muchas veces más.
Una leve sonrisa cruzó su rostro.
—Así que no me obligue a correr tras usted otra vez.
Nunca había recibido palabras así. Para él, era su primera misión cuidando a un ni?o. Algo en su pecho se expandió de una forma desconocida... algo que no era solo deber. Era orgullo. Era afecto.
Con cuidado, lo levantó en brazos.
Kael dejó escapar un peque?o quejido que intentó disimular.
Enta lo notó.
Pero no dijo nada.
Solo lo sostuvo un segundo más antes de bajarlo con suavidad.
—Bueno... si no queremos ponernos en peligro... entonces tendremos que entrenar mucho, mucho...
Kael sonrió, aunque todavía sentía el dolor latente bajo las vendas.
—?Sí, se?or! ?Seré el mejor peleador con báculo, lanza, alabarda super mega hyper poderosa!
Justo en ese momento entró Tana, viendo la escena animada.
—Ohhh... se ven bastante animados. ?Me perdí de algo?
—Le estaba diciendo a tío Enta que si lo volvía a poner en peligro me ibas a coscorronear porque te preocupabas mucho.
Tana se puso roja como tomate.
Enta soltó una risa sincera, completamente aliviado.
Solo quedaba una persona a la cual enfrentar.
Ahí estaba Kael, frente a la oficina del gran lord.
La puerta de madera oscura imponía respeto. El ambiente era más sobrio que el campo de entrenamiento o la biblioteca. Aquí no había risas ni cachetes apretados. Aquí se tomaban decisiones.
Respiró hondo y entró.
Lord Garbard lo observaba con una expresión estricta y seria, sentado detrás de su escritorio. La luz que entraba por la ventana iluminaba apenas su perfil, marcando las arrugas de experiencia en su rostro.
—Creo que está de más decir nuevamente lo que sucedió —comenzó Garbard con voz grave—. Tu madre estará en recuperación por varios días por su pelea a máxima potencia con el mago oscuro...
Hizo una pausa breve.
—Los guardianes resultaron bastante da?ados en tu rescate... y tu padre terminó herido y atareado por el desastre en la ciudad...
Cada palabra era un recordatorio del peso de lo ocurrido.
—Y por sobre todo tu... aunque intentes ocultarlo estas severamente herido.
Kael lo miró con firmeza.
—Así es, gran lord. Asumo la responsabilidad de todo. No puedo decir que me siento satisfecho con el resultado porque, aunque nadie salió gravemente herido o muerto, me cae con un gran pesar en mi corazón el haberle fallado y haber hecho sufrir a mis seres queridos...
Garbard lo estudió en silencio antes de responder.
—Muchacho... no puedo aprobar la situación ni desaprobarla del todo... porque, en cierto modo, como un Sungley, saliste en protección de tus ciudadanos... cumpliste al pie de la letra mi lema: "Los lords de la casa Sungley están por y para el pueblo". PERO aún eres muy joven e inexperto para hacer esto...
Kael frunció el ce?o, confundido, y preguntó con genuina curiosidad:
—?Y cuándo me podré agarrar a madrazos con los malos sin tener miedo a perder la vida?
Garbard lo miró con una mezcla de cari?o y preocupación.
—Cuando heredes por completo el nombre de la casa Sungley... faltan muchos, muchos a?os.
Se levantó ligeramente de su silla.
—Yo recién ahora me puedo dar ese honor como lord... porque tengo a mi hijo... a mi hija... y a tres más que he criado como propios aunque estos se peleen todo el dia... y a mi querido nieto... y a mi querido nieto... así que yo puedo hacerlo.
Esas palabras golpearon a Kael más fuerte de lo que esperaba.
Algo en esa frase resonó profundo en sus recuerdos... en los recuerdos de su vida anterior.
La última frase del lord se le clavó en el alma.
En ese instante, comprendió algo que antes no había entendido del todo.
Las lágrimas comenzaron a caer nuevamente de su rostro, silenciosas al principio.
Garbard lo miró sorprendido ante la reacción inesperada. Se acercó y se agachó hasta quedar a su altura, colocando una mano firme en su hombro.
—?Qué pasó, muchacho? ?Hay algo que sucedió?
Kael respiró entrecortado.
—Yo... recordé algo... algo que se aclaró cuando me dijiste eso...
—?Y puedo saber qué es?
Kael asintió levemente.
—Mi padre... en mi vida anterior... él me dijo algo muy similar a lo que tú me dijiste...
Garbard quedó impresionado. No sabía si seguir indagando, temiendo tocar una herida del alma que aún no comprendían del todo.
Kael continuó, con voz suave.
—En mi antigua vida, mi papá una vez dijo... que su vida le pertenecía solo a él y a lo que él hiciera... pero que cuando nací yo, esa libertad terminó... porque desde el momento en que nací, su vida dejó de pertenecerle y pasó a pertenecerme... que ahora su vida era mía...
El silencio llenó la oficina.
Garbard quedó profundamente impactado por la frase.
—?A eso te referías con lo de heredar el nombre de los Sungley y proteger tu legado? —preguntó Kael.
Garbard asintió lentamente.
—Pues sin duda esa frase encaja muy bien con esto... y espero que, así como te llegó ese recuerdo que es maravilloso, no lo olvides nunca...
Kael secó sus lágrimas con el dorso de la mano.
—Sí, tata.
Garbard se levantó nuevamente y se dirigió a la puerta de la oficina.
Al abrirla, estaban Redda, Jacki y Lasan esperando afuera.
El gran lord los dejó entrar.
Se pararon frente a un Kael aún confundido.
Redda sacó un pergamino de su traje y se lo entregó con respeto.
—Mi joven amo... pese a todos los peligros y consecuencias de sus acciones, nosotros tres, en nombre del orfanato de Cautares, le estamos profundamente agradecidos por rescatar y proteger a todos los ni?os y voluntarios... su sacrificio logró que todos pudieran escapar sanos y salvos...
Los tres se inclinaron respetuosamente.
—Muchas gracias, joven amo.
Kael abrió el pergamino.
Había intentos de letras torcidas, dibujos infantiles y frases de agradecimiento escritas con esfuerzo por peque?as manos.
Su corazón se alivianó.
Por primera vez desde todo lo ocurrido, se permitió sentir un poco de orgullo.
—Me alegra que mi esfuerzo haya servido para ayudar...
Jacki no perdió la oportunidad y lo abrazó con fuerza. Luego vinieron los tirones de cachete y los besos característicos de la ya famosa secta apreta cachetes.
Garbard carraspeó levemente para llamar la atención.
—Redda, llama a los guardianes y a los lords. Queda el último tema pendiente.
Redda asintió y salió de inmediato.
Los involucrados fueron entrando poco a poco.
Kael miró a todos, todavía sin saber exactamente qué ocurriría.
Con todos reunidos, Garbard llamó a Kael al centro.
—Kael, aún queda un asunto muy importante... dime, ?qué planeas hacer con la ni?a demonio?
Las palabras lo golpearon.
Recién entonces recordó que aún no había una resolución definitiva sobre ese tema.
Su expresión cambió levemente.
—Lamento mucho lo que diré, abuelo... pero aún no puedo darte una resolución final sobre el tema...
Las miradas se cruzaron.
—?A qué te refieres, muchacho? —preguntó Garbard.
—Yo no puedo tomar una decisión final sin antes escuchar lo que tenga que decir la ni?a. Por lo que dijo Cerva, probablemente por su estado de salud y su ropa habría sido vendida a los ladrones... eso me hace pensar que quizá ya no tenga ningún lugar a donde ir...
Caria lo miró con incomodidad, intentando no dejarse arrastrar por los recuerdos de la guerra.
—Kael... esta es una situación muy difícil... es una demonio. No será bienvenida en el mundo humano... y no lo digo solo por mi sentir... los humanos generaron mucho resentimiento hacia los demonios...
Kael respiró hondo.
—Entonces les propongo que yo logre juntar una gran cantidad de dinero y contrate aventureros capacitados para que crucen el bosque y la lleven a su tierra...
Garbard negó suavemente.
—Entiendo tus deseos, muchacho... pero dudo que aventureros quieran tomar una misión así, con un objetivo tan molesto y peligroso.
El silencio volvió a instalarse.
Hasta que una mano se levantó.
Ken.
—Pues hay una forma...
Varias miradas se dirigieron hacia él, algunas con clara incertidumbre.
—?Cuál sería tu sugerencia, Ken? —preguntó Garbard.
—Pues ya que el joven amo no quiere que la ni?a sufra y, como demonio, lo pasaría muy mal sola en el reino humano... ?por qué no hace un contrato de esclavitud con ella para que le sirva como sirvienta? Y cuando ya crezcan, tendrá la suficiente fuerza para hacer lo que ella quiera.
El silencio fue absoluto.
Holley miró a Enta.
—Oye, Enta, de seguro tú pensaste esa idea y el tonto de Ken leyó tu mente y te la robó... ?o me equivoco?
Ken infló el pecho.
—?Oye, a veces puedo pensar como una persona normal!... ay no...
Kael miró a Ken con gran agradecimiento y alivio.
Luego miró a sus padres y a su abuelo.
Con postura firme, habló:
—Papá... mamá... abuelo... sé que para ustedes ha sido difícil... y que es mucho pedir, sobre todo por su pasado... no les pediré que cambien su manera de pensar... pero por favor permítanme esta posibilidad de demostrarles que podría haber un rayo de luz... que la raza de un ser no define en qué se convertirá... por favor, déjenme cuidar de la ni?a...
Laret y Caria se miraron, inseguros.
Entonces, dos manos firmes se apoyaron sobre sus hombros.
Era Garbard.
—Aún recuerdo el día en que llegaron a esta misma oficina a decirme que irían a la cruzada contra el rey demonio... en ese momento pensé que solo irían a morir o a quedar heridos con secuelas que destruirían sus vidas... pero decidí creer en ustedes... y no me fallaron... volvieron sanos y victoriosos... a veces hay que creer en el potencial de nuestros seres queridos...
Los padres respiraron profundo.
Caria habló primero.
—Está bien, hijo... veamos qué pasará con la ni?a... espero que no nos equivoquemos con tu decisión...
Laret asintió.
—De ahora en adelante, ella será tu responsabilidad... tú responderás por ella.
Kael asintió, aliviado.
—?No los decepcionaré!
Y así se cerró un capítulo bastante difícil y traumante. No hubo castigos dolorosos... pero sí nuevas responsabilidades y deberes.
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Ahí se cerrará el primer gran ciclo de la historia.
Después de eso, si continúo, comenzaría una nueva etapa completamente distinta.
Si quieren opinar, si algo les gustó o no les gustó, díganmelo sin problema.
Me gusta esta historia y quiero hacerla lo mejor posible, así que cualquier punto de vista —sea bueno o crítico— me sirve para seguir mejorando.

